El funcionario destacó además que la sociedad también se pronunció en defensa del organismo. “Hasta en medios que no son tan amigos del Estado decían que esto era un exceso. Eso demuestra que somos necesarios. El INTA es necesario para el país”, afirmó, en un gesto que subrayó la relevancia del instituto más allá del ámbito técnico y científico.
El contexto de la crisis
El discurso de Pereda se dio en un marco particular: el Decreto 571/2025 había dispuesto la disolución y fusión de organismos públicos, entre ellos el INTA, lo que implicaba la pérdida de su autarquía. La reacción fue inmediata y transversal: trabajadores, gremios, investigadores, productores y la Mesa de Enlace manifestaron su rechazo de manera contundente. Incluso la Justicia y el Congreso de la Nación intervinieron, frenando la aplicación de la medida y obligando al Ejecutivo a dar marcha atrás.
Pereda reconoció el impacto del conflicto: “Vivimos lo que es perder la autarquía operativa del INTA y vimos cómo se podía hacer daño en pocos meses. Ahora es momento de volver con cero soberbia y mucha generosidad hacia la institución”. Sus palabras reflejaron un compromiso renovado con la defensa del organismo y con su misión de desarrollo agropecuario y tecnológico en el país.
Orgullo y compromiso
Durante su mensaje, el director nacional puso el acento en las personas por sobre la infraestructura: “Lo más importante de la institución son ustedes, la gente. Eso es lo que hace fuerte al INTA. No son los tractores, ni los laboratorios, ni los institutos: es la gente”. Esta afirmación recibió aplausos prolongados, reflejando el profundo orgullo y la identificación de los trabajadores con la institución.
Pereda compartió también que recibió mensajes de apoyo de dirigentes de distintos espacios políticos, incluyendo un expresidente, quien le dijo: “Gracias por atarte al mástil”. En este contexto, el funcionario aseguró que continuará con su mandato, que se extiende por dos años más: “El compromiso sigue estando igual de fuerte que antes. Pienso terminar mi mandato trabajando junto a ustedes”, manifestó ante los aplausos de los trabajadores.
El regreso de Ariel Pereda no solo representa una victoria institucional para el INTA, sino también un símbolo de resistencia frente a las políticas de ajuste que amenazaban la autonomía del organismo. “Ganamos una batalla, pero queda mucho trabajo por delante. Debemos seguir unidos y fortalecer a esta institución que el país necesita”, concluyó, reafirmando el propósito de consolidar al INTA como un actor estratégico para el desarrollo agropecuario, científico y tecnológico de Argentina.
El día del regreso estuvo marcado por un clima de celebración y alivio, pero también por la determinación de continuar con la misión del instituto. Entre banderas y cánticos, quedó claro que la fuerza de la institución no reside únicamente en sus recursos, sino en las personas que la integran, y que están dispuestas a defenderla frente a cualquier amenaza.
Fuente: Portal Agropecuario, Video de Matías Longoni y aportes de la Redacción +P.