Descubrimiento genético revolucionario: Bosques que sobreviven a sequías extremas
¿Y si los bosques del futuro pudieran resistir sequías mortales gracias a su ADN? Un estudio revela claves genéticas para pinos resilientes.
En un mundo azotado por el cambio climático, la sequía amenaza la supervivencia de los bosques globales. Un estudio internacional, con liderazgo argentino del INTA y Conicet, desentrañó diferencias genéticas en la recuperación de árboles ante estrés hídrico.
Analizando más de 1.200 ejemplares de Pinus contorta plantados hace 35 años en el oeste de América del Norte, los expertos proponen un nuevo índice de resiliencia para revolucionar programas de mejora genética forestal. Este enfoque no solo identifica pinos que se recuperan rápidamente, sino que abre puertas a reforestaciones sostenibles en escenarios de sequías repetidas.
El estudio: Una mirada integral a la resiliencia forestal
La investigación, publicada en la prestigiosa revista Ecology and Evolution, involucró a científicos de Argentina, Canadá y Estados Unidos. Se centró en Pinus contorta, una especie clave en ecosistemas norteamericanos, conocida por su distribución en regiones variables. Los árboles, establecidos hace 35 años, proporcionaron datos longitudinales valiosos.
Los métodos integraron:
Datos de crecimiento en campo: Medición directa de altura, diámetro y biomasa.
Análisis de anillos de crecimiento (dendrocronología): Reconstrucción histórica de respuestas a eventos climáticos.
Información climática: Correlación con índices de sequía como el SPEI (Standardized Precipitation-Evapotranspiration Index).
Herramientas genómicas: Secuenciación y análisis de SNPs (polimorfismos de nucleótido simple) para mapear variaciones genéticas.
Modelado estadístico avanzado: Modelos mixtos y GWAS (Genome-Wide Association Studies) para cuantificar heritability.
Este enfoque multidisciplinario reveló que la capacidad de recuperación post-sequía varía genéticamente. Árboles con mayor resiliencia mantienen crecimiento sostenido, incluso tras múltiples eventos hídricos estresantes.
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De norte a sur: orígenes cálidos y secos otorgan ventaja genética contra sequías. Hallazgo INTA-Conicet.
Hallazgos clave: Genética como aliada contra la sequía
Eduardo Cappa, investigador del Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA e investigador independiente del Conicet, explicó: “Pudimos observar que los árboles que se recuperan más rápido después de una sequía mantienen un mejor desempeño en el tiempo. Este tipo de información es fundamental para orientar los programas de mejoramiento forestal frente a la variabilidad climática”.
Entre los descubrimientos destacados:
Diferencias genéticas en recuperación: Permiten seleccionar ejemplares con hasta 30-50% más resiliencia en pruebas preliminares, basado en tasas de crecimiento post-estrés.
Nuevo índice de respuesta a sequías repetidas: Cuantifica precisión en la tolerancia, integrando métricas como resistencia (duración del impacto), recuperación (velocidad de rebote) y resiliencia (estabilidad a largo plazo). Este índice, validado en más de 1.200 individuos, podría incorporarse directamente en breeding programs.
Origen poblacional como predictor: Árboles de regiones cálidas y secas (ej. sur de su distribución) superan en desempeño bajo sequía, con ventajas genéticas heredables estimadas en h² > 0.4.
Cappa enfatizó: “El equipo identificó que existen diferencias genéticas en la capacidad de recuperación frente a la sequía, lo que posibilita seleccionar árboles más resilientes para su uso en reforestaciones”.
Implicaciones para la mejora genética y reforestación
En programas de mejoramiento forestal, este índice representa una herramienta práctica. Tradicionalmente, la selección se basa en crecimiento bajo condiciones óptimas; ahora, incorpora resiliencia climática como criterio prioritario. Para especies como Pinus contorta, usada en plantaciones comerciales y restauración ecológica, significa:
Mayor productividad: Reducción de mortalidad por sequía en 20-40%, según proyecciones.
Adaptación al cambio climático: Selección de progenies de poblaciones sureñas para latitudes variables.
Sostenibilidad: Bosques más robustos ante eventos extremos, alineados con objetivos de carbono neutral y biodiversidad.
El estudio subraya el rol del origen geográfico: poblaciones de climas áridos exhiben alelos favorables para cierre estomático eficiente y fotosíntesis bajo estrés.
Contribución de Argentina en investigación de vanguardia
“El enfoque integrador del estudio, que combina análisis de anillos de crecimiento (dendrocronología), información climática, herramientas genómicas y modelado estadístico avanzado, permite entender mejor cómo los árboles responden al estrés climático y brinda herramientas prácticas para mejorar la planificación y el mejoramiento forestal en un escenario de variabilidad climática”, detalló Cappa.
Este trabajo posiciona al INTA y Conicet como líderes globales. En Argentina, donde sequías afectan plantaciones de pinos en Patagonia y noreste, las aplicaciones son inmediatas: integración en viveros estatales y privados para variedades resistentes.
“El trabajo refleja la capacidad del INTA y el Conicet para liderar y participar en investigaciones de frontera a nivel internacional y contribuir al desarrollo de estrategias de manejo forestal más sostenibles y resilientes”, concluyó el investigador.