La apomixis, la clave
La apomixis permite a las plantas producir semillas sin la intervención de gametos masculinos, eliminando los procesos largos y costosos de la hibridación tradicional. Actualmente, desarrollar híbridos de girasol requiere años de cruzamientos y recreación de semillas cada temporada. La apomixis podría reducir significativamente estos tiempos, mejorando la eficiencia y permitiendo crear variedades adaptadas a desafíos climáticos y regionales.
“Este avance podría revolucionar la eficiencia y posibilitar variedades mejoradas para enfrentar retos climáticos y regionales”, explica Silvina Pessino, investigadora de CONICET y coautora del estudio.
Con el cultivo de girasol expandiéndose a regiones con condiciones agroecológicas más duras, los rendimientos han disminuido debido a climas extremos y suelos menos fértiles. La apomixis ofrece una solución al permitir el desarrollo de cultivares más resistentes, de mayor calidad y productividad. “Crear un híbrido superior puede tomar una década. La apomixis podría reducir ese tiempo de manera incomparable”, destaca Pessino.
image.png
Ciertas líneas de este cultivo completan una etapa clave de la apomixis, un mecanismo de reproducción asexual por semillas. Foto: INTA
El camino por delante
El próximo desafío es lograr la segunda etapa de la apomixis—la partenogénesis—donde el embrión se desarrolla sin fecundación. Las investigadoras están trabajando con líneas tetraploides de girasol, que poseen cuatro juegos cromosómicos, para alcanzar una manifestación completa de este proceso. “Estas líneas podrían ser clave para desbloquear todo el potencial de la apomixis”, detalla Ana Ochogavía, investigadora del IICAR y coautora del estudio.
Esta investigación, respaldada por colaboradores internacionales como la Universidad de Perugia, Italia, busca profundizar en la comprensión de la apomixis y trasladar sus beneficios a la producción agrícola.
¿El futuro de la agricultura?
¿Estamos ante una nueva era para el girasol y otros cultivos estratégicos? Al acelerar el mejoramiento genético y transformar la producción de semillas, esta innovación podría satisfacer las crecientes demandas de la agricultura global. Además, refuerza la importancia de integrar ciencia, tecnología y sustentabilidad para abordar los desafíos del siglo XXI.
Este avance en el girasol lo posiciona como protagonista de una innovación que promete transformar la producción de alimentos, beneficiando a productores de todas las escalas.
Fuente: CONICET