Made in China
El gobierno chino impulsa esta transición a través de políticas como el plan "Made in China 2025" y subsidios que facilitan la adopción de maquinaria avanzada. Desde hace años, el Ministerio de Finanzas destina millones de dólares en subsidios para productores de granos, incentivando la compra de tractores y cosechadoras autónomas.
Empresas como YTO Group, que lanzó su primer tractor sin conductor en 2017, y Lovol Heavy Industry, en colaboración con Baidu, están a la vanguardia, integrando sistemas de conducción autónoma como Apollo.
Además, la Academia China de Ciencias Agrícolas promueve el "Smart Machinery Action" para modernizar la producción de cultivos principales, incorporando tecnologías de precisión que optimizan el uso de recursos y reducen el impacto ambiental.
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Los tractores cuestan U$S 90.000 en promedio.
Cuesta arriba
Sin embargo, los desafíos económicos son significativos. Más del 90% de las granjas chinas tienen menos de una hectárea, lo que limita la viabilidad de tractores autónomos, cuyo costo puede alcanzar los 90,000 dólares.
Aunque los subsidios alivian esta carga, los pequeños agricultores aún enfrentan barreras financieras. Un estudio de ScienceDirect señala que la mecanización, incluida la automatización, redujeron el producto interno bruto local al disminuir la demanda de mano de obra agrícola, lo que lleva a los jóvenes a buscar empleo en sectores no agrícolas, afectando las economías rurales. Además, la transición hacia cultivos de granos en lugar de cultivos comerciales redujeron el valor total de la producción agrícola en algunas regiones.
A pesar de estos obstáculos, las reformas de derechos de tierra están facilitando la consolidación de granjas, lo que podría hacer más viable el uso de maquinaria autónoma. La integración de tecnologías como GPS y sensores para monitoreo de cultivos en tiempo real también está mejorando la productividad y la sostenibilidad, alineándose con los objetivos de agricultura baja en carbono de China.