Desde CIARA-CEC indicaron que el ingreso de divisas de mayo es el resultado del régimen de “dólar exportador” vigente desde diciembre de 2023, de los precios internacionales, del impacto del clima sobre el ritmo de cosecha de maíz y soja, y de la relación de costos de insumos y granos.
“La exportación de granos sigue trabajando con altos niveles de capacidad ociosa, así como la industria aceitera, padeciendo márgenes negativos permanentes; algo que creció este mes debido a los paros de los sindicatos aceiteros que paralizaron la actividad por razones ajenas a la industria”, agregaron.
El ingreso mensual de divisas, transformadas en pesos, es el mecanismo que permite seguir comprando granos a los productores al mejor precio posible.
“La liquidación de divisas está fundamentalmente relacionada con la compra de granos que luego serán exportados, ya sea en su mismo estado o como productos procesados, luego de una transformación industrial”, resaltaron.
¿Y el atraso?
Si bien el escenario no se ve alentador, lo cierto es que en junio y julio, se proyecta una mayor intensidad de ventas a medida que culmine la cosecha, hoy con un avance del 85% a nivel nacional.
A la hora de pensar en qué incentivos se esperan para que se liquiden más granos, hay varias cuestiones importantes. Más allá de la cosecha en sí, se considera que un mayor flujo de ventas podría llegar si hubiera mejores incentivos en tres variables clave: los precios internacionales, las alícuotas de retenciones y el tipo de cambio.
La mayor parte del ingreso de divisas en este sector se produce con bastante antelación a la exportación, que ronda los 30 días en el caso de la exportación de granos y alcanza hasta los 90 en los envíos de aceites y harinas proteicas.