Otra empresa agrícola en default: Rizobacter busca reestructurar su deuda con bonistas
La empresa Rizobacter activó un período de gracia de 30 días para renegociar con bonistas un pago por más de US$5 millones.
Rizobacter, una de las principales empresas proveedoras de insumos para el agro en la Argentina y referente en el desarrollo de soluciones de microbiología agrícola, se encuentra en negociaciones avanzadas con los tenedores de una serie de obligaciones negociables simples para postergar un pago de capital e intereses que vence el próximo martes. Según fuentes del mercado, el monto involucrado asciende a poco más de US$5 millones, aunque el pago efectivo a desembolsar sería menor, cercano a los US$3,8 millones.
La empresa está utilizando una cláusula prevista en el documento de emisión que contempla un período de gracia de 30 días, durante el cual puede cumplir con sus compromisos sin incurrir en incumplimiento. En ese lapso, Rizobacter busca formalizar un nuevo acuerdo con los bonistas, tanto para extender los plazos como para revisar la tasa de interés, con el objetivo de mejorar el perfil de su deuda financiera. En el mercado, este tipo de negociaciones fue considerado un proceso habitual y, de acuerdo con fuentes al tanto de las tratativas, el entendimiento estaría muy cerca de cerrarse.
La novedad fue comunicada oficialmente ayer a la Comisión Nacional de Valores (CNV) mediante una carta firmada por Gerónimo Watson, presidente de Rizobacter Argentina S.A., compañía que actualmente está controlada por Bioceres Crop Solutions (Biox). En el escrito, la firma detalló el vencimiento previsto para el 10 de febrero de 2026 correspondiente a obligaciones negociables emitidas en febrero de 2023 por un valor nominal de US$5.071.823, en el marco de un programa global de emisión de hasta US$200 millones.
Negociación con bonistas y uso del período de gracia
En la carta enviada al regulador, la empresa explicó que se encuentra “en conversaciones con tenedores de dichas Obligaciones”, y aclaró que, conforme a los documentos de la emisión, dispone de un período de gracia de treinta días para cumplir con el pago. Durante ese plazo, la compañía estima formalizar un nuevo acuerdo mediante una solicitud de consentimiento a los bonistas.
Además de la extensión del vencimiento, las conversaciones apuntan a revisar la tasa de interés, con foco en optimizar el perfil de deuda de la compañía. Si bien el monto informado oficialmente asciende a US$5.071.823, fuentes del mercado señalaron que, en la práctica, el desembolso efectivo sería menor, del orden de los US$3,8 millones. Desde el sector financiero remarcan que la firma cuenta con los fondos necesarios, pero que en el contexto actual optó por una estrategia más conservadora en la administración de pasivos.
Más allá del vencimiento puntual, la situación financiera de Rizobacter refleja los desafíos que atraviesa buena parte del sector agroindustrial. En su último balance, la compañía registró ventas por $178.408.701.000, aunque cerró el ejercicio con un resultado negativo de $9.751.614.000. En paralelo, su deuda financiera total asciende a $52.079.570.000.
Rizobacter 1
Rizobacter negocia con bonistas la postergación de un pago clave en un escenario marcado por la sequía, la caída del mercado agroquímico y la presión financiera.
Entre sus principales acreedores figuran el Banco Ciudad de Buenos Aires, BBVA, Banco Nación, Banco Provincia de Buenos Aires, Hipotecario, ICBC, Supervielle, Banco de Entre Ríos y Galicia, entre otros. Se trata de un entramado financiero amplio, que muestra el grado de exposición del sistema bancario al negocio de insumos agropecuarios.
Un contexto adverso para las empresas del agro
La negociación encarada por Rizobacter se da en un escenario particularmente complejo para el sector. El mercado de agroquímicos, que en 2023 llegó a alcanzar un volumen estimado de US$4300 millones en un contexto de incertidumbre económica y expectativas cambiarias, sufrió una fuerte contracción y se desplomó a niveles cercanos a los US$2700 millones. Muchas empresas quedaron con elevados stocks comprados a precios altos, mientras los valores de los productos comenzaron a retroceder.
A este cuadro se sumó el impacto de la última sequía, que redujo la demanda de aplicaciones y dejó a numerosas firmas en una situación financiera delicada. “No se ve una recuperación del mercado luego de lo que pasó”, señaló una fuente del sector, que además advirtió sobre la creciente complejidad financiera en la venta de insumos.
El mercado recuerda, además, los problemas recientes de compañías como Los Grobo Agropecuaria y Surcos, que ingresaron en concurso de acreedores. En este contexto, también se sigue con atención la situación de Centro Agropecuario Modelo (CAM), una firma cuya deuda entre bancos y proveedores comerciales rondaría los US$160 millones, según distintas fuentes, y para la cual entidades financieras líderes estarían explorando alternativas de reestructuración.
En ese marco, el caso de Rizobacter es observado de cerca por inversores y analistas, no solo por la magnitud de la empresa dentro del negocio de insumos agrícolas, sino también como un indicador del delicado equilibrio financiero que enfrenta hoy el sector agroindustrial argentino.