Estos indicadores son construidos teniendo en cuenta el tipo de cambio oficial, sin contabilizar el efecto “dólar soja” en la ecuación de ingresos y costos, por entender que es una medida momentánea.
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Tendencia preocupante
El índice de septiembre es 1,5 puntos porcentuales más alto que el de junio de 2023, que había marcado 74,6%, traccionado por menores precios internacionales de los granos y una suba significativa del costo en dólares de la Urea e incrementos en costos de los fitosanitarios.
Como contrapeso, hay dos factores centrales que limitaron el incremento del índice. El primero de ellos fue la suba del tipo de cambio luego de la devaluación de agosto. El segundo factor fue el atraso de las tarifas de fletes y labores respecto a la inflación, motorizado por la baja producción que conlleva una baja demanda por estos servicios.
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Respecto a la medición de un año atrás, el indicador de la participación del Estado en la renta agrícola aumentó 14,7 puntos, donde el principal driver es el efecto de la sequía en los rindes.
En el último año, en el caso de soja, el indicador subió de 67,7% a 86,8%, maíz de 53,3% a 63,4%, trigo de 50,9% a 75,0% y girasol pasó de 49,9% a 55,7%.