“Estamos muy contentos de compartir estos resultados concretos con distintos actores del sector público y privado. Es un paso clave para que más productores y emprendedores conozcan el potencial del cáñamo y se sumen a este camino”, señalaron desde Fundación Gen.
El procesamiento del cáñamo incluyó la separación del grano, del cual se obtendrán semillas y aceite, y el chipeado de tallos para la fabricación de placas ecológicas tipo OSB para construcción sostenible. Para ello se utilizaron maquinarias adaptadas facilitadas por el Municipio de General Roca.
Un caso de éxito en la agroindustria nacional
Las pruebas agronómicas dirigidas por el Ing. Mario López, responsable técnico de los cultivos, arrojaron resultados prometedores. “El cáñamo es uno de los cultivos con más futuro en el mundo. Tiene innumerables ventajas: es de altos retornos, genera gran cantidad de biomasa y mejora la estructura del suelo”, explicó López.
Los ensayos se realizaron con dos fechas de siembra: una temprana, en noviembre de 2024, y otra tardía, en diciembre. “Los mejores rendimientos se lograron con la siembra temprana, tanto en cantidad de grano como en calidad de fibra. En cambio, la siembra tardía enfrentó temperaturas excesivas que afectaron el desarrollo del cultivo, lo que nos permitió establecer límites claros para futuras campañas”, detalló el ingeniero. También se probaron tecnologías de siembra y trilla adaptadas a escala mediana, abriendo el camino a la adopción del cultivo por pequeños y medianos productores.
Fundación Gen no solo apunta a mejorar la producción primaria. Su misión abarca todo el ciclo: desde la genética adaptada a la región, hasta el desarrollo de tecnología de cultivo y procesamiento, con el objetivo de construir una cadena de valor sólida y sostenible. “Estamos desarrollando planes de inversión y reconversión productiva con empresas, universidades y organismos estatales. La idea es generar productos elaborados a partir del cáñamo, tanto para el mercado interno como externo”, señaló López.
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Las plantaciones se adaptaron perfectamente a la región.
Además de ser una fuente de alimentos, fibras y materiales de construcción, el cáñamo tiene una huella ambiental positiva: requiere poca agua, captura carbono, mejora suelos degradados y reemplaza materiales no renovables.
Apoyo institucional y mirada a largo plazo
La jornada de procesamiento contó con la presencia de autoridades como la intendenta de General Roca, María Emilia Soria, quien destacó que “diversificar la matriz productiva es fundamental. Fundación Gen está dando un paso enorme con la producción de semillas adaptadas a nuestra geografía, y el municipio acompaña esta transformación”.
También participaron funcionarios provinciales y representantes de organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), universidades y la Agencia Regulatoria del Cáñamo y el Cannabis Medicinal.
Cáñamo: de Belgrano al siglo XXI
El potencial del cáñamo no es nuevo. Incluso Manuel Belgrano, en 1797, imaginó una Argentina industrializada en torno a este cultivo. Más de dos siglos después, ese sueño toma forma en el Alto Valle. Con más de 25.000 posibles aplicaciones —alimentarias, textiles, medicinales, constructivas, energéticas, cosméticas, entre otras— el cáñamo se perfila como un motor de desarrollo económico, social y ambiental para la región y el país. Fundación Gen lidera esa transformación desde la Patagonia, con los pies en la tierra y la mirada en el futuro.
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Los referentes de este proyecto ya en marcha, junto con técnicos y funcionarios de las provincias de la Patagonia.