Alicia Sancho –Investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA La Rioja– explicó: “Esto sirve para la estimación de las anomalías del NDVI, con una base de datos regionales que se genera a partir de imágenes del instrumento MODIS del satélite Terra. A partir de ella se calcula el valor promedio histórico y el desvío estándar histórico del NDVI para ciclos de 16 días, es decir 23 ciclos por año”.
Las anomalías se refieren a las desviaciones o variaciones inusuales detectadas en los valores actuales del índice de vegetación en comparación con los valores promedios históricos. Estas desviaciones permiten identificar cambios en la salud y estado de la vegetación (debido a sequías, temperaturas altas etc.) para un área determinada.
“La determinación de las anomalías del índice verde (NDVI) permite detectar, por su gran sensibilidad, alteraciones del estado de la vegetación actual respecto a la situación promedio histórica, convirtiendo a esta herramienta de gran valor para el monitoreo de la dinámica espacial y estacional de la vegetación asociada a las condiciones climáticas que en regiones áridas son en ocasiones extremas y cambiantes”, destacó Sancho.
Evaluado pastizal en Patagonia.jpg
Monitorear la vegetación es calve, en todo el país. Foto: gentileza
Por ejemplo, mediante las anomalías del NDVI se puede detectar períodos de crecimiento excepcional de la vegetación como respuesta a lluvias abundantes, o situaciones de estrés de la vegetación como respuesta a sequías temporarias.
Con esta información, el equipo del INTA La Rioja crea mapas de las anomalías, y a partir de ellas Sancho señaló que “se alerta a los productores afectados, para que tomen decisiones de manejo: la regulación de la carga animal, rotación de potreros, destetes tempranos, venta de animales improductivos, suplementación, entre otras”.
Y agregó: “También compartimos esta información con las autoridades provinciales, para la implementación de planes de emergencia de apoyo a los productores ganaderos de la región afectados por la sequía”.
“Nosotros mapeamos las anomalías del índice verde cada 16 días para monitorear la dinámica espacial y estacional de los recursos forrajeros (pastizales y pasturas) que sostienen la ganadería bovina y caprina de la región. Esto nos permite describir y anticipar situaciones de sequías, que podrían comprometer la alimentación del ganado durante los meses de otoño-invierno”, concluyó la investigadora.
Fuente: INTA