Desde la BCBA indicaron que “la sequía, sumada a las altas temperaturas registradas sobre el centro de la región agrícola durante gran parte del ciclo del cultivo, han resultado en pérdidas de área cosechable, principalmente para la soja de segunda y han generado una disminución significativa de los rendimientos”.
El análisis reveló que la productividad fue negativa en casi todas las regiones del país. El rinde promedio sobre el Núcleo Norte finalizó en 15,2 qq/ha y para el Núcleo sur en 13,8 qq/ha, teniendo un gran impacto en la producción a nivel nacional, ya que ambas zonas son las que más soja aportan.
El área de menor rendimiento fue el centro-este de Entre Ríos, llegando a solo 7,8 qq/ha, mientras que, sobre el norte de la región agrícola, por demoras en las siembras debido a la escasez de humedad, la ocurrencia de algunos pulsos de precipitaciones, principalmente sobre Salta y el este de Santiago del Estero, pusieron un freno a la merma en los rindes de 19,4 qq/ha para el NOA, y de 21,1 qq/ha para el NEA, productividades que se ubicaron por encima de las obtenidas en la zona núcleo.
El sudeste de Buenos Aires registró un buen rendimiento, debido a que los cultivos gozaron de una temperatura por encima de la media y óptimas condiciones de humedad, obteniendo rendimientos de 23,8 qq/ha, con picos de 35 qq/ha en promedio en algunas zonas.