El top 5
1. Hinojo (Foeniculum vulgare Mill.) Esta hierba perenne, originaria del Mediterráneo y el sur de Europa, se ha naturalizado en ambientes ruderales chilenos.
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Hojas: Excelentes para ensaladas, deben consumirse sin el pecíolo y aportan un distintivo sabor similar al anís.
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Bulbos: Aptos para ser consumidos cocidos, integrados en sopas o guisos.
2. Diente de León / Amargón (Taraxacum officinale) Ubicuo en orillas de camino, sitios baldíos, jardines y zonas perturbadas, el Diente de León es muy versátil.
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Flores: Se utilizan para elaborar tés de hierbas.
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Botones Florales: Consumidos crudos o cocidos en ensaladas.
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Raíz: Previa deshidratación, tostado y machacado, se utiliza para preparar una bebida similar al café, ofreciendo un sucedáneo con notas amargas.
3. Romaza / Lengua de Vaca (Rumex crispus). Esta herbácea, que puede alcanzar hasta 1,70 m de altura, habita en sitios eriazos, huertos, cultivos y orillas de camino.
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Hojas: Se deben cosechar antes de la floración. Su uso es muy similar al de la acelga y la espinaca, pudiendo integrarse en ensaladas, tortillas o como aditivo en legumbres, sopas y guisos.
4. Poleo (Mentha pulegium). Común en terrenos asociados a cursos de agua o muy húmedos.
- Hojas (Deshidratadas): Utilizadas como condimento.
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Hojas (Frescas): Frecuentemente aprovechadas para saborizar el mate o para preparar tés de hierba.
5. Vinagrillo (Oxalis pes-caprae). Con una altura de tan solo 40 cm, esta planta se caracteriza por su notable sabor ácido. Crece en llanuras, bordes de camino y terrenos baldíos.
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Hojas: Se consumen crudas en ensaladas o como aderezo, sirviendo también como decoración para platos fríos.
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Bulbos: También se pueden utilizar para la preparación de jugos.
Desestimar estas plantas por considerarlas "malezas" implica desperdiciar un recurso culinario estacional disponible de forma gratuita. Su integración en la cocina no solo honra la tradición, sino que también fomenta el aprovechamiento de la biodiversidad del entorno.