Este repunte ilusiona al mercado inmobiliario, a pesar de que se sitúa por debajo de los niveles de 2017/2018 -cuando se superaron los $500.000 millones-.
El regreso de los créditos UVA, a pesar de las críticas iniciales por su ajuste inflacionario, parece ofrecer una oportunidad en un mercado que llevaba años estancado. El bajo nivel de incumplimiento, apenas el 1% según González Rouco, demuestra que, si bien las cuotas pueden subir con la inflación, los deudores lograron cumplir con sus obligaciones.
Oferta y demanda
La oferta comenzó en mayo de este año, cuando una veintena de bancos presentaron la nueva versión de los créditos hipotecarios UVA. En general, ofrecen hasta $ 250 millones a pagar en un lapso de entre 20 y 30 años, con tasas de interés que oscilan entre el 3,5% y 8,5%.
En cuanto a la demanda, la estabilización económica es clave para que este repunte se sostenga en el tiempo. En este punto, resulta evidente que los salarios comenzaron a crecer por encima de la inflación, en los últimos meses, pero aún no compensan la pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos años.
De hecho, si se compara la situación salarial de 2024 con la de 2016 (cuando nacieron los créditos UVA), son un 37% más bajos en dólares.
El foco en los salarios
En números concretos, los salarios, a pesar de que en los últimos dos meses se estabilizaron (en junio, volvieron a crecer por encima de los precios, al aumentar 6,2% frente a un IPC de 4,6% en igual mes), siguen retrasados respecto de los precios en la medición interanual: 216,3% contra 271,5%, y representan un límite significativo para el acceso al crédito.
Esta diferencia es fundamental, ya que la evolución de la inflación determina el aumento de la cuota UVA y los vaivenes del salario real desde diciembre complicaron aún más la situación, con una caída del 25% frente a la inflación.