Estos problemas también se están observando en el Valle de Río Negro y Neuquén, en un momento crítico para la compra de agroquímicos y fertilizantes.
El impuesto ha tenido un impacto inmediato en la industria por “el efecto de desconcierto”, según Cedasaba. “Las grandes adelantadas fueron las empresas comercializadoras y productoras de fertilizantes, ya que desde principios de julio se comportaron muy cautelosas. Además, la sensibilidad, necesidad y formas de comercialización que tienen, para ellos es bastante sencillo poner todo en pausa”, indicó.
A pesar de que la cadena de suministro aún no fue interrumpida, señaló que la incertidumbre ha causado un efecto en el flujo normal de operaciones, resultando en una oferta insuficiente para satisfacer la demanda del mercado. “El suspenso dado por la inestabilidad hace que en el actual escenario siempre esté a punto de suceder algo nuevo: no proveen la totalidad de la cantidad demandada por el mercado, y siempre hay dudas de que en cualquier momento la ‘canilla’ se cierre”, advirtió la cámara.
En cuanto a los fitosanitarios, Cedasaba destacó que las empresas de este sector se encontraron inicialmente con un excedente debido a una sequía histórica y la disminución de los precios de las materias primas en China. “Como consecuencia, disimularon o “maquillaron” el cambio de normativas -hay que recordar que el Gobierno hace tres meses introdujo una modificación que hizo recalcular los costos de importación-, por lo que los precios no solo subían sino bajaban. Por ende, la oferta y los precios no se vieron alterados”, dijo.