En el norte de la Patagonia (Neuquén y Río Negro), donde se encuentra un importante polo de producción de chocolates, esta suba de las cotizaciones también impacta ya que las compras de producto son todas importadas. Según fuentes de la actividad, el traslado de precios recién se verá en las próximas semanas, teniendo en cuenta los valores de reposición de la materia prima. El ajuste se da en momentos donde se inician las vacaciones de verano en toda está región, y con una actividad que ya está siendo afectada por el atraso cambiario.
Las preocupaciones sobre el suministro internacional de caco se han reavivado debido a la previsión de una cosecha más débil de lo esperado en Costa de Marfil para la temporada actual. Se proyecta que el país, responsable de más de un tercio de la producción mundial de cacao, produzca 1,9 millones de toneladas en la temporada 2024-25.
Esta cifra representa una caída de casi el 10% con respecto a la predicción inicial del gobierno de aproximadamente 2,1 a 2,2 millones de toneladas al comienzo de la temporada en octubre. Una cosecha más pobre dificultará la reposición de las existencias que actualmente muestran una tendencia a la baja.
La prolongación de las tensiones en la oferta también podría afectar gravemente a los grandes fabricantes de chocolate, que siguen dependiendo de unos pocos países proveedores. La consolidación de la industria ha llevado a la formación de gigantes de la transformación, cuyas inversiones sólo se amortizan cuando la capacidad de producción se utiliza plenamente. "Aunque la escasez de materias primas se considera un riesgo de baja probabilidad, su impacto potencial en la industria podría ser profundo", apuntan desde el sector.
Según la FAO "se prevé que los gastos de importación de cacao, café y té aumenten un 22,9 %, lo cual supone más de la mitad del aumento global atendiendo a su valor. Ello obedece al repunte de los precios internacionales de estos productos, principalmente como consecuencia de las condiciones atmosféricas y de problemas de logística".
La agencia de las Naciones Unidas que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre expone que "los precios del cacao casi cuadruplicaron su promedio de 10 años a principios del año en curso, los del café casi lo duplicaron y los del té aumentaron un 15 % con respecto a sus niveles a largo plazo".
Al mismo tiempo, la demanda mundial sigue creciendo, sobre todo en Europa y Norteamérica, que consumen casi el 50% del cacao mundial. El consumo también crece en los mercados emergentes -Asia, Oriente Medio y Sudamérica- a pesar de la subida de los precios. Durante la campaña 2023/24, el déficit de oferta representaba más de 400.000 toneladas. Este déficit podría seguir creciendo en 2025.