A pesar de estas señales positivas, el informe advierte que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, sigue siendo elevada. Aunque cayó al 3,3% en septiembre, el nivel más bajo desde enero de 2022, la inflación anualizada supera el 200%.
J.P. Morgan analiza el comportamiento de otros sectores de la economía. Mientras que los muebles y equipos para el hogar aumentaron un 2,7%, la ropa y el calzado experimentaron un alza del 6,9%, lo que refleja presiones inflacionarias en algunos bienes no regulados.
El banco proyecta una inflación mensual promedio del 3,7% para el cuarto trimestre de 2024, con un modesto repunte hacia fin de año y principios de 2025. Este aumento estaría vinculado a la transición hacia un nuevo marco de políticas y la unificación del mercado cambiario, un desafío clave para estabilizar la economía.
De cara al 2025, J.P. Morgan prevé una desaceleración gradual de la inflación. En un escenario de estabilización económica y un régimen cambiario sostenible, el banco estima que la inflación mensual podría reducirse al 2% promedio a lo largo del año, lo que se traduciría en una inflación interanual del 35% para finales de 2025.
Sin embargo, advierte que retrasos en la liberación de controles de capital podrían aumentar la presión inflacionaria, especialmente en un contexto preelectoral.
Fuente: Noticias Argentinas