Terminando esta descripción del estado de situación que recibe, el discurso del gobernador se orientó a referirse al complejo panorama nacional y su impacto en el desequilibrio de las finanzas públicas neuquinas.
Según su diagnóstico, los gastos del estado evolucionan al ritmo de la creciente inflación, mientras los ingresos disminuyen debido a la reducción de las transferencias nacionales, y de ingresos por regalías e impuestos provinciales sobre los hidrocarburos que se ven disminuidos por la aplicación de precios regulados por debajo de su verdadero valor de mercado.
La deuda pública y el déficit de organismos estatales suponen que se deberá afrontar un pasivo cercano a los 700 millones de dólares en 2024, y en este mes de diciembre la provincia pagará sueldos y aguinaldos con anticipos de regalías.
El otro MPN
Figueroa es un cuadro del MPN, transitoriamente en una supuesta oposición electoral que respondió a una estrategia de no caer en las redes de la estructura sapagista que ungía gobernadores que estuvieran cercanos a su red de armado partidario. Pero su discurso inaugural deja reconocer que sigue operando dentro de los marcos de la historia partidaria neuquina
Esto se verifica al analizar las deudas de su discurso. Si bien reconoció la ausencia en los gobiernos del emepenismo de una estrategia sustentable para el desarrollo económico, que pudiese aprovechar sus recursos naturales y humanos, elevar el nivel de vida del 40% de la población que vive bajo la línea de pobreza, y eliminar los privilegios del estado, no esbozó una mínima crítica respecto de cómo se llegó a esta situación, como tampoco esbozó su programa de los cambios que propone para terminar con este modelo que lleva a los déficit sociales y de infraestructura
Más allá de que las cuentas públicas no cierren, la principal deuda que enfrenta Figueroa son las ausencias en su discurso respecto de cuál es su propuesta para cambiar las políticas gubernamentales del partido en el cual ha transcurrido su vida política