También las autoridades nacionales han convocado a sus pares de provincias y de la Ciudad de Buenos Aires a proceder en el mismo sentido. A esta altura, los regímenes de recaudación vigentes, con el formato que les han ido dando, con los vericuetos administrativos que no constituyen más que trampas para que un contribuyente quede en el peor escenario posible son absurdos y generan enormes costos adicionales que el contribuyente nunca llega a recuperar.
Son veinticuatro jurisdicciones, cada una de ellas con su propio Código Fiscal y, a su vez, cada una de ellas con diferentes regímenes de retención y percepción. Para muchos contribuyentes, es un desafío prácticamente inabordable por lo complejo, por lo disperso de las normas, por la superposición.
Realmente sería muy auspicioso que tanto la Ciudad de Buenos Aires como las Provincias avancen en el mismo sentido, es fundamental para que la iniciativa que va en el sentido del bien común y del normal desarrollo de los negocios, tenga el mejor de los resultados.
En el plano de la recaudación, seguramente cada fisco tendría una disminución al comienzo del proceso de quita de retenciones y percepciones, pero tendrá como compensación una mayor recaudación por la mayor bancarización de las operaciones. La existencia de perversos regímenes de retención y percepción no hace más que motivar a que los individuos busquen cualquier alternativa (operaciones no registradas) para evitar el mayor costo de la transacción.
Esperemos entonces que las autoridades a quienes les cabe la responsabilidad, tomen la mejor decisión.
*Socio en RSM Argentina.