Por otro lado, los mercados demandaban arándanos y faltaban los voluminosos embarques que estaban acostumbrados a recibir a partir de octubre. Por ello buscaron proveedores alternativos. Chile, Sudáfrica, Argentina y Uruguay pudieron aprovechar esta situación favorable, aunque no lograron suplantar la ausencia peruana. No se puede expandir de un día para el otro una producción. El clima tampoco fue siempre el deseado, lluvias y frío retrasaron la maduración. El resultado fueron mercados desabastecidos y precios atractivos.
Pero también la segunda parte de la campaña tuvo sus sorpresas, desarrollándose diferente a lo previsto. Normalmente es Chile el que domina durante enero a febrero, siendo complementado por proveedores menores. Pero este año Perú no se comportó como un proveedor menor, continuó enviando importantes cantidades durante los primeros meses del nuevo año. Los mercados pronto se vieron sobre abastecidos y en consecuencia los precios cayeron, tornándose poco atractivos.
Perú finalizó su campaña con un total de 224.000 tons exportadas, lo que significó un 22% menos que en la temporada anterior. Este volumen representó dos tercios del total exportado por el hemisferio sur. Le siguió Chile con una exportación de 86.000 tons, valor similar al del año anterior. Aportó un 25% del total austral. En Sudáfrica también fue el clima el que no permitió alcanzar los niveles del año previo. Exportó 21.000 tons, un 12% menos que en el 2022/23. Argentina, Colombia y Uruguay, aunque proveedores menores, pudieron aprovechar la favorable situación e incrementar sus envíos. Argentina exportó 6.400 tons, un +50% que en el 2022/23; Colombia 420 tons, un +54% y Uruguay 320 tons, un +70%.
*Ingeniera Agrónoma. Directora de la consultora TopInfo.