Sin embargo, no todas las zonas corrieron con la misma suerte. "Chubut tuvo una campaña más complicada", agregó Caminiti, señalando que las condiciones climáticas afectaron la producción. Además, la sobreoferta de cerezas chilenas en enero y febrero presionó los mercados, no solo en China, sino también en Estados Unidos, Europa y Medio Oriente.
"Si la próxima temporada acompaña climáticamente, Chile tendrá una mayor producción exportable y eso impactará aún más en nuestros mercados", advirtió Caminiti. La participación de los productores chilenos en mercados donde Argentina estaba relativamente cómoda hará que la competencia sea más feroz. "Esto nos afectará en precios y nos obliga a repensar estrategias".
Los costos internos, una amenaza para la Argentina
Uno de los problemas estructurales que enfrenta la industria de cerezas de argentina es el alto costo de producción. "Este año, los costos impactaron de manera significativa. La mano de obra subió un 80%, la energía el 140% y los impuestos aumentaron un 110% en pesos", detalló el gerente de CAPCI. "Esto nos resta competitividad frente a Chile, donde los costos de producción son menores".
Consultado sobre posibles soluciones, Caminiti destacó la necesidad de revisar la carga impositiva y los costos de servicios. "No estamos pensando en una devaluación, sino en mejorar la eficiencia. Pero si estos costos no se ajustan, la fruticultura argentina en general estará en serios problemas".
El mercado interno: un factor a observar
Un aspecto llamativo de esta campaña fue el ingreso de cerezas chilenas al mercado argentino. "Se importaron más de 1.000 toneladas esta temporada, un 20% del total del mercado interno. Si esta tendencia sigue creciendo, podría ser una amenaza para los productores locales", alertó Caminiti.
La respuesta de los consumidores argentinos fue sorprendente. "Históricamente, el consumo de cerezas caía tras las fiestas. Sin embargo, este año la demanda se sostuvo a buenos precios, a pesar del ingreso de fruta chilena", comentó. De todas formas, advirtió que si la oferta chilena sigue aumentando, podría afectar aún más la rentabilidad de los productores argentinos.
Conclusión
La temporada 2024/2025 fue positiva para las exportaciones de cerezas argentinas, con buenos precios en los primeros meses y una demanda sostenida en el mercado interno. No obstante, los altos costos de producción y la creciente competencia chilena plantean desafíos significativos para el futuro. "La próxima campaña nos exigirá redoblar esfuerzos en eficiencia y estrategias de mercado para sostener la competitividad", concluyó Caminiti.