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Crisis en Ciencias Agrarias de la UNCO: bajos egresados y amenaza de fuga docente

¿Puede una universidad formar profesionales de excelencia mientras sus docentes rozan la indigencia? La crisis de la UNCo redefine hoy el futuro de la Patagonia.

La Facultad de Ciencias Agrarias (FACA) de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) habita una contradicción sistémica. Durante los últimos tiempos, la institución ocupó las portadas de los principales medios regionales debido a las críticas por su baja tasa de egresados, un dato que algunos sectores utilizaron para cuestionar la eficiencia de costo educativo.

Por estos dias, la conducción académica de la universidad respondió con una advertencia mucho más alarmante: la institución enfrenta una crisis docente terminal provocada por el ajuste presupuestario y la degradación salarial más profunda de su historia. El inicio de 2026 coloca a esta unidad académica en un debate crucial sobre cómo garantizar la formación superior mientras, según afirmaron a través de un comunicado, la presión de Vaca Muerta redefine el mapa productivo.

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El decano Esteban Jockers analiza el impacto de la crisis salarial en la formación de ingenieros.

El estigma de los números

La polémica sobre el rendimiento académico de la FACA cobró relevancia pública tras la difusión de indicadores que señalaban una brecha significativa entre ingresantes y graduados. Según los registros oficiales, la facultad contó recientemente con 109 estudiantes inscriptos y apenas 19 egresados. Esta estadística alimentó discursos que califican la situación como una "tragedia educativa".

No obstante, el decano Esteban Jockers, en declaraciones a +P, contextualizó estas cifras como parte de una tendencia histórica y sectorial. Jockers precisó que, a excepción del año 2020 donde solo hubo 8 graduados por el impacto de la pandemia, el promedio normal de la facultad oscila entre los 15 y 20 profesionales anuales.

La caída en el egreso responde a factores que exceden lo académico. El decano señaló que la carrera de Agronomía sufre un fenómeno de desprestigio global vinculado a percepciones ambientales negativas, lo que aleja el interés de los jóvenes. A esto se suman problemas estructurales locales, como el elevado costo del transporte hacia la sede de Cinco Saltos y la falta de opciones de cursado no presencial. Hace cinco años, coincidiendo con la crisis del sector frutícola, la inscripción llegó a un piso de 40 alumnos, una cifra que la institución intenta revertir mediante programas de vinculación con escuelas secundarias.

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El riesgo de un éxodo académico

Detrás de la discusión estadística subyace una realidad laboral desesperante para quienes sostienen el sistema. La UNCo comunicó esta semana que el 65% del personal docente y no docente percibe salarios bajo la línea de pobreza. Este escenario, descrito por las autoridades como el más crítico en la historia de la docencia universitaria, representa la verdadera amenaza para la continuidad de las clases.

La precariedad salarial genera un riesgo inminente de éxodo académico, donde los cuadros técnicos y pedagógicos más capacitados abandonan las aulas para buscar sustento en el sector privado o en otras regiones.

El presupuesto de la facultad refleja esta asfixia, ya que el pago de haberes consume aproximadamente el 90% de los recursos totales. La falta de inversión no solo degrada el bolsillo del trabajador, sino que anula la capacidad de la universidad para realizar las actividades básicas de funcionamiento. La vicedecana Pamela Fagotti advirtió que la pérdida de docentes interrumpe la transferencia tecnológica necesaria para el territorio, lo cual debilita la soberanía productiva de la región frente al avance de modelos meramente extractivos.

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El avance de la actividad petrolera sobre el suelo fértil exige nuevos profesionales agrarios.

El valor estratégico del conocimiento

La crisis universitaria ocurre en un momento donde la Patagonia Norte requiere más conocimiento técnico que nunca. La expansión hidrocarburífera avanzó sobre suelos irrigados y de secano, interfiriendo en la infraestructura de riego y desplazando la frontera agrícola tradicional. Frente a este avance de Vaca Muerta, la región busca resiliencia a través de la horticultura de precisión, la ganadería integrada y la agricultura urbana.

Hasta la fecha, desde la UNCo afirman que la institución funcionó como el pilar de este capital intelectual, formando a más de 1000 profesionales que transforman el conocimiento en desarrollo local. El desafío actual consiste en frenar el desfinanciamiento. Sin una recomposición salarial urgente, la discusión sobre la tasa de egresados resultará estéril, pues no habrá docentes para formar a los ingenieros que el futuro productivo de la región demanda.

Fuente: UNCO con aportes de Redacción +P