Una actividad clave para el empleo regional
La citricultura representa una de las principales actividades económicas del noreste argentino y, según destacó Varela, tiene además un enorme impacto social debido a la cantidad de mano de obra que genera. “El trabajo constituye más del 50% del valor de una tonelada de fruta exportada”, explicó, remarcando que el sector emplea especialmente a trabajadores de sectores vulnerables y economías familiares que dependen de la cosecha y el empaque de citrus.
Sin embargo, el titular de CECNEA cuestionó que las políticas económicas nacionales no contemplen las particularidades de las economías regionales. A su entender, la falta de medidas específicas para sostener la competitividad exportadora agrava una situación ya compleja por el incremento constante de costos y la estabilidad de los precios internacionales.
Uno de los puntos críticos señalados por Varela es el sistema de reintegros a las exportaciones. Según indicó, la devolución de impuestos “apenas alcanza a un sexto de lo que debería ser”, lo que reduce significativamente la rentabilidad de las empresas exportadoras. A esto se suma, afirmó, una excesiva burocracia vinculada a los reintegros del IVA, cuyos trámites pueden demorarse durante largos períodos y afectar la liquidez de las firmas.
Inflación en dólares y rentabilidad en caída
El dirigente también puso el foco en la denominada “inflación en dólares”, un fenómeno que —según explicó— está tornando inviable la actividad exportadora. “Los aumentos de costos en pesos no se ven compensados por ingresos de divisas”, sostuvo. En ese sentido, detalló que mientras el valor internacional de la fruta permanece prácticamente estancado, los costos salariales y operativos continúan aumentando mes a mes.
Cítricos limon 1
El sector citrícola atraviesa una situación crítica por el aumento de costos laborales, los problemas logísticos y el estancamiento de los precios internacionales de la fruta.
“Una caja de naranjas en el exterior vale entre 8 y 10 dólares y aproximadamente el 50% de ese valor corresponde a mano de obra”, precisó Varela. “Nosotros actualizamos salarios todos los meses siguiendo la inflación. Eso tiene un límite. El precio internacional de la fruta no sube, pero nuestros costos sí. Cada vez el piso de costos es más alto y llega un momento donde directamente desaparece la rentabilidad”, advirtió.
Para el referente empresario, las compañías del sector ya agotaron gran parte de las posibilidades de mejorar la productividad o reducir gastos internos. “La eficiencia privada ha llegado a un límite donde aumentar la productividad es aumentar las pérdidas”, resumió gráficamente.
Problemas logísticos y litigios laborales
Además de los problemas internos, Varela mencionó dificultades derivadas del contexto internacional. Comparó la situación de la citricultura con otros sectores exportadores beneficiados por subas extraordinarias de precios a raíz de conflictos globales. “No es lo mismo exportar petróleo cuando hay una guerra y el barril pasa de valer 60 a 120 dólares. A la naranja nos la pagan siempre igual”, señaló.
En ese marco, indicó que los conflictos bélicos internacionales también impactan indirectamente en la logística del comercio exterior. Según explicó, los envíos de fruta enfrentan mayores demoras debido a la escasez de contenedores y a las dificultades para el movimiento de buques, lo que incrementa costos y genera incertidumbre para cumplir con los mercados internacionales.
Por último, Varela apuntó contra la creciente litigiosidad laboral en Entre Ríos. Consideró que los juicios laborales y las demandas por accidentes de trabajo representan otro factor que complica la situación de las empresas del sector. “Hoy los juicios laborales y los juicios por accidentes de trabajo son una industria pujante”, lamentó.
Desde CECNEA advierten que, de no existir medidas urgentes para aliviar la presión impositiva, mejorar las condiciones de competitividad y agilizar los mecanismos de devolución fiscal, muchas empresas podrían reducir sus operaciones o directamente abandonar la actividad exportadora.
La preocupación no solo atraviesa al empresariado citrícola, sino también a miles de trabajadores y familias que dependen de una economía regional clave para Entre Ríos. En un escenario de costos crecientes y precios internacionales estancados, el sector teme ingresar en una etapa crítica que podría tener profundas consecuencias económicas y sociales para toda la región.
FUENTE: El Entre Ríos con aportes de Redacción +P.