El impacto fue particularmente severo para los productores del Valle del São Francisco, región que abarca los estados de Pernambuco y Bahía y que concentra la mayor parte de la producción nacional de uva de mesa, especialmente las variedades premium destinadas a la exportación.
Un mercado en contracción
En el tercer trimestre de 2025, Brasil exportó apenas 6.800 toneladas de uva, cifra que evidencia una fuerte desaceleración en comparación con años anteriores. De enero a septiembre, el volumen total exportado alcanzó 19.300 toneladas, lo que equivale aproximadamente a un tercio de todo lo exportado en 2024 (58.900 toneladas). Cabe recordar que el año pasado el sector ya había experimentado una caída del 24% respecto a 2023, lo que muestra una tendencia de contracción continuada.
“El impacto del aumento arancelario fue significativo para el sector uva, especialmente para los productores que dependen del mercado estadounidense”, señaló Renato Francischelli, director nacional de Ascenza Brasil. “Sin embargo, la agroindustria brasileña tiene un historial de resiliencia. Este es un momento para reestructurarse, buscar nuevos destinos, fortalecer alianzas con países que valoran la calidad de la uva brasileña e invertir en la diferenciación para reducir la dependencia de unos pocos mercados”, añadió.
Nuevos destinos y precios más bajos
Ante la pérdida del mercado estadounidense, los exportadores brasileños redirigieron su oferta hacia otros destinos. Según Cepea, Argentina absorbió más del 50% del volumen exportado en el trimestre, consolidándose como el principal comprador de corto plazo. Reino Unido y Países Bajos mantuvieron su relevancia como puntos estratégicos de entrada a Europa, mientras que otros países latinoamericanos aumentaron su participación en las compras.
No obstante, la diversificación no fue suficiente para compensar las pérdidas. Los mercados de América Latina pagan precios promedio más bajos, lo que presionó los ingresos del sector. El precio medio de exportación (FOB) de la uva brasileña cayó de US$ 3,00 a US$ 2,40 por kilo, una reducción del 22% interanual, reflejando una pérdida de competitividad frente a competidores regionales como Chile, México y Perú.
uva de mesa brasil
La uva de Brasil compite con la oferta exportable de Chile y Perú.
Cepea describió el aumento de aranceles estadounidenses como “un punto de inflexión disruptivo”, que redujo de forma histórica la participación de Brasil en el mercado de América del Norte. A nivel interno, entre agosto y octubre, la oferta se mantuvo controlada, evitando una sobreproducción que pudiera hundir los precios domésticos, aunque sin lograr revertir la pérdida de ingresos externos.
Perspectivas y desafíos
Pese al escenario adverso, el sector aún vislumbra oportunidades. Francischelli destacó que los mercados asiáticos y de Oriente Medio están experimentando un fuerte crecimiento en el consumo de frutas frescas, lo que podría abrir nuevas puertas para la uva brasileña. “Brasil tiene potencial competitivo gracias a su capacidad de producir en diferentes épocas del año y a la alta calidad de sus uvas. Fortalecer la logística e invertir en certificaciones internacionales puede abrir nuevas rutas comerciales y aportar mayor estabilidad a las exportaciones”, afirmó.
El ejecutivo subrayó también la necesidad de reforzar las prácticas sostenibles y la gestión agrícola como pilares esenciales para mantener la productividad y la calidad en un entorno global más competitivo. “La gestión sostenible es ahora uno de los pilares clave para que los productores mantengan su competitividad y garanticen la salud de los viñedos incluso en condiciones de mercado adversas”, concluyó.
Un futuro incierto
El retroceso en las exportaciones de uva brasileña es un reflejo de la creciente tensión comercial entre Washington y sus socios latinoamericanos. Para el sector, el desafío será reconstruir la presencia internacional mientras se enfrenta a la competencia de países con tratados comerciales más favorables.
Por ahora, la prioridad del gobierno y los exportadores será abrir nuevos mercados, diversificar la base de compradores y mejorar la eficiencia logística. Si bien el golpe de los aranceles ha sido duro, el historial de adaptabilidad del agro brasileño ofrece un rayo de esperanza para una eventual recuperación en los próximos ciclos de exportación.
Fuente: Fresh Plaza con aportes de Redacción +P.