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Exportaciones de peras: caen 1%, pero superan en 12% el promedio de los últimos cinco años

Las exportaciones argentinas de peras totalizaron 65.900 toneladas en el primer bimestre, con una leve baja interanual.

Las exportaciones frutícolas argentinas transitan un inicio de año atravesado por señales mixtas. Mientras las peras muestran cierta estabilidad en los volúmenes embarcados y abren expectativas favorables en materia de precios, la manzana enfrenta un panorama más complejo, marcado por una fuerte caída productiva y una merma significativa en los envíos al exterior. Así lo reflejan las estadísticas oficiales difundidas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y los testimonios recogidos por +P.

Peras: estabilidad con expectativas en valores

Durante el primer bimestre del año, las exportaciones argentinas de peras totalizaron 65.900 toneladas. La cifra representa una leve caída interanual en torno al 1%, pero al mismo tiempo exhibe un crecimiento superior al 12% cuando se la compara con el promedio de exportaciones registrado en las últimas cinco temporadas, es decir, en el período 2021-2025.

Los datos oficiales muestran con claridad que la temporada 2020 marcó un pico excepcional en materia de exportaciones. Sin embargo, a partir de 2021 y hasta 2024 se produjo una abrupta caída en los volúmenes embarcados. En 2025 se observó un repunte que generó expectativas positivas en el sector, aunque ese impulso no logró consolidarse en términos crecientes durante la actual campaña.

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Analistas consultados por +P coinciden en que el año recién comienza y que aún es prematuro extraer conclusiones definitivas. “La temporada está en sus primeras etapas y todavía hay margen para que se acomoden los números”, explicaron. No obstante, advierten que, si bien las perspectivas en volumen no son alentadoras, sí existe cierto optimismo en cuanto a los valores que podrían obtenerse en los mercados internacionales.

Empresarios del sector estiman que la producción de pera podría registrar una caída cercana al 10% respecto de la campaña pasada. Sin embargo, señalan que los mercados externos se presentan “más limpios” para la colocación de la oferta argentina. Esto implica una menor presión de stocks acumulados y menos competencia directa en determinados destinos, lo que abre la posibilidad de sostener o incluso mejorar los precios.

La pera es, históricamente, un producto de difícil colocación fuera del ámbito latinoamericano. A diferencia de otras frutas, enfrenta una tendencia global de caída en el consumo que se viene profundizando en los últimos años. Los mercados maduros, especialmente en Europa, han registrado descensos sostenidos en la demanda, lo que obliga a redoblar esfuerzos comerciales y estrategias de diferenciación.

En el mercado europeo, además, la pera argentina compite con la sudafricana, que suele ingresar algo antes en la temporada. Sin embargo, en la presente campaña se observa que los calibres de la fruta proveniente de Sudáfrica son más pequeños, lo que podría representar una oportunidad para la oferta argentina, tradicionalmente reconocida por presentar fruta de buen tamaño y calidad.

Brasil, principal destino

Al analizar los destinos de exportación en este primer bimestre, se observa con claridad el peso creciente de Brasil. El país vecino concentró poco más de 26.000 toneladas en los primeros dos meses del año, consolidándose como el principal comprador de pera argentina.

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En segundo lugar aparece Rusia, con 10.600 toneladas embarcadas, y en tercer término se ubica Estados Unidos. Esta distribución confirma una tendencia que se viene profundizando en la última década.

Cuando se comparan los destinos de la oferta exportable de las últimas diez temporadas —siempre considerando los primeros bimestres— se aprecia que Brasil ha incrementado notablemente su participación desde 2017 a la fecha. También han crecido los denominados “otros mercados”, fundamentalmente países latinoamericanos que absorben una porción creciente de la fruta argentina.

En contrapartida, tanto Rusia como Estados Unidos han perdido participación relativa en el total exportado. Las razones son múltiples: desde cuestiones logísticas y sanitarias hasta cambios en la demanda y mayor competencia de otros proveedores.

Más allá de estas variaciones, el balance general en peras muestra un sector que, si bien no logra recuperar los niveles excepcionales de 2020, mantiene cierta estabilidad. Los empresarios consultados sostienen que no se esperan variaciones muy significativas respecto de la campaña pasada en términos de volumen, pero sí confían en que el año 2026 pueda ofrecer mejores valores en destino.

Manzana: caída en exportaciones y fuerte preocupación productiva

El panorama es sensiblemente distinto para la manzana. En el primer bimestre del año, las colocaciones externas alcanzaron apenas 6.500 toneladas, lo que representa una caída interanual del 32%. Si se compara con el promedio de las últimas cinco temporadas (2021-2025), el retroceso ronda el 20%.

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Las estadísticas de los últimos diez años muestran una marcada volatilidad en las exportaciones de manzana. Hubo picos importantes en 2020 y mínimos pronunciados en 2017, evidenciando la fragilidad estructural del negocio exportador de esta fruta.

En términos generales, los volúmenes exportados en los primeros bimestres suelen oscilar entre 6.000 y 12.000 toneladas, dependiendo del contexto productivo y comercial. La cifra actual se ubica en el límite inferior de ese rango, lo que enciende señales de alerta.

Pero el dato más preocupante no es únicamente la caída en los embarques, sino la fuerte disminución proyectada en la producción. Informes privados estiman que la cosecha podría reducirse hasta un 40% como consecuencia de las heladas y el granizo que afectaron severamente a las plantaciones.

A ello se suma el fenómeno del añerismo, que impacta especialmente en las variedades de manzanas rojas. Este comportamiento alternante de los montes frutales reduce el potencial productivo en determinadas campañas, agravando aún más la situación.

En este contexto, resulta difícil imaginar que las exportaciones de manzana puedan superar este año los niveles alcanzados en la campaña 2025. La menor disponibilidad de fruta limitará la oferta exportable y obligará a priorizar mercados estratégicos.

Cambios en los destinos de la manzana

El análisis de los destinos de exportación en los últimos diez años revela transformaciones significativas. En 2017, Paraguay lideraba las compras de manzana argentina en los primeros bimestres, con poco más de 2.300 toneladas, seguido por Bolivia con 1.200 toneladas.

En la presente campaña, en cambio, Brasil encabeza ampliamente el ranking, con 2.100 toneladas importadas, seguido por Paraguay con 1.600 toneladas. Este dato es particularmente relevante, ya que en 2017 Brasil ni siquiera figuraba entre los tres principales destinos de la manzana argentina.

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En los últimos años, el mercado brasileño se consolidó como uno de los grandes compradores de manzana del país, desplazando a otros destinos tradicionales. Este cambio responde tanto a la cercanía geográfica y ventajas logísticas como a acuerdos comerciales y a la evolución de la demanda interna brasileña.

La fuerte caída productiva proyectada tendrá efectos directos no solo en las exportaciones, sino también en el mercado interno. La menor oferta disponible podría impulsar aumentos significativos en los precios de la manzana, especialmente en las variedades rojas, que son las más afectadas por el añerismo y los daños climáticos.

En este escenario, cobra relevancia el papel de Chile, uno de los principales productores y exportadores de manzana del hemisferio sur. La posibilidad de incrementar importaciones desde ese país podría contribuir a moderar eventuales subas de precios en el mercado local, aunque también dependerá de las condiciones comerciales y cambiarias.

Primer balance general

En síntesis, las cifras del primer bimestre muestran realidades contrastantes. En peras, las exportaciones se mantienen relativamente estables, con una leve baja interanual pero por encima del promedio de las últimas cinco temporadas. Las perspectivas en volumen no son alentadoras, aunque el sector deposita expectativas en una mejora de precios gracias a mercados internacionales más despejados y oportunidades derivadas de la competencia externa.

En manzanas, en cambio, el panorama es más delicado. La caída en los embarques se combina con una fuerte merma productiva que podría alcanzar el 40%, generando incertidumbre tanto en el frente externo como en el mercado doméstico.

El desempeño de Brasil como principal destino en ambas frutas confirma una reconfiguración del mapa exportador argentino en la última década, con mayor protagonismo regional y menor peso relativo de mercados tradicionales como Rusia y Estados Unidos.

A medida que avance la temporada, será clave observar cómo evolucionan los precios internacionales, el comportamiento de la demanda y el impacto efectivo de la menor producción. El desafío para el sector frutícola argentino será sostener su presencia en los mercados, capitalizar las oportunidades que surjan y atravesar un año que, al menos en manzanas, se presenta complejo y cargado de incertidumbre.

Fuente: Redacción +P.