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Fruticultura en alerta: el impacto de la primavera 2026 en la producción de Norpatagonia

¿Cómo resistirá la fruticultura de Norpatagonia el avance de un nuevo ciclo climático disruptivo? Analizamos las proyecciones claves para el sector.

Se acerca la primavera y, en el Valle, todas las miradas están puestas en los pronósticos meteorológicos, casi como si fueran una verdad revelada. El monitoreo para la temporada 2026-2027 confirma que la variabilidad interanual incide de forma directa sobre la fruticultura en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

En este marco de análisis, en una charla realizada en CPIA, la ingeniera agrónoma Andrea Rodríguez aseguró que "el clima actúa como gatillo exógeno indispensable para alterar la concentración hormonal" de especies frutales clave. La profesional agregó que "la vulnerabilidad disminuye con información (datos más aplicabilidad más tecnología)".

El tema que sobrevuela el Valle más allá del riesgo de heladas tardías y granizo, es El Niño. Respecto a este fenómeno climático global, los modelos prevén anomalías superiores a los 2 °C en la superficie del océano ecuatorial con un pico de intensidad durante la primavera de 2026. De acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el noroeste de Patagonia registrará lluvias normales a superiores a las normales, combinadas con temperaturas medias normales a inferiores a las habituales durante este trimestre.

Acumulación de frío en el monte

El análisis de los índices bioclimáticos indica registros singulares en la acumulación de frío en el Alto Valle. Al finalizar julio de 2026, según los especialistas, las Horas de Frío (HF) acumularon 1120 HF contra una media histórica de 1093 HF (período 1971-2019). Las Unidades de Frío (UF) sumaron 1100 UF frente a una media histórica de 950 UF (período 2004-2019).

Exclusivamente en julio de 2026, la región acumuló 470 HF y 518 UF frente a los promedios históricos mensuales de 437 HF y 350 UF respectivamente. En su charla en el CPIA, Rodríguez especifica que "la humedad ambiental y los periodos lluviosos otorgan homogeneidad en la acumulación de frío". El requerimiento medio de almendros y ciruelas (500 UF) obtuvo al 29 de julio una acumulación de calor del 33%, mientras la pera William's registró un 18% de Unidades de Calor.

Sin embargo, el fin del reposo invernal introduce complejidades fisiológicas graves. Rodríguez detalla en sus prospectivas que con el 70% del requerimiento de frío, se eleva la probabilidad de un desarrollo fenológico lento y un retraso en la floración, lo cual genera un alto gasto energético y heterogeneidad en los tamaños potenciales del fruto.

Al respecto, el ingeniero agrónomo Sergio Ziaurriz, especialista del INTA Villa Regina, advierte que "los ciruelos y las almendras son los que llevan la punta en este momento en esta carrera con respecto al avance".

Ziaurriz explica que estas variedades "están en plena floración, entonces en un estado F" y detalla que la yema floral "se va hidratando", transformándose en un órgano sumamente delicado ya que "cuando más agua hay, más sensible es el órgano". El especialista del INTA describe el peligro latente con una metáfora rústica compartida con los productores: "cuando la flor pierde el poncho, se saca la campera, está bien hidratado el frutito que se va cuajando... es agua, básicamente es un frutito que tiene agua, entonces cualquier baja temperatura lo hela, lo destruye, lo congela y lo mata".

El agrónomo resalta que en ciruelos y almendras en estado F "dos grados bajo cero sin defensa destruyen la flor". En durazneros, con heladas de "tres a tres grados y medio bajo cero comienza el daño".

“No hay agua que alcance"

Frente a la inminencia de heladas, los productores evalúan estrategias de mitigación. Ziaurriz analiza la efectividad de las técnicas y explica que "la defensa pasiva consiste en mojar el campo para que se oscurezca con el sol... ese suelo mojado te devuelve en la noche uno o dos grados".

No obstante, el especialista del INTA muestra preocupación ante el advenimiento de heladas advectivas. Detalla que en las heladas advectivas "el viento o la brisa barre el calor que tiene la yema... si haces una protección activa con aspersión, el viento te barre el calor que debería quedar en la zona mojada... Esto triplica la necesidad de estar hidratando constantemente, no hay agua que alcance".

En escenarios críticos con vientos persistentes toda la noche, Ziaurriz aconseja prudencia extrema: "a veces el criterio es no defender arriba, resignar, porque con una defensa sobrecopa podés incurrir en provocar daño o pérdida de calidad por la propia defensa que hiciste".

Ante estas condiciones, "el uso de alamedas es aconsejable porque disminuyen la velocidad del viento y ganas calorías". En el balance general de la finca, Ziaurriz subraya que "la alameda es aconsejable porque ganas horas para hacer tratamientos de curación y genera un ambiente adecuado para que la fruta no se asolee".

Ziaurriz: "Con una primavera húmeda con probabilidad de lluvias, entonces hay más propensión al desarrollo de sarnas".

¿Aumenta el riesgo sanitario?

La sanidad vegetal para este ciclo agroclimático húmedo requiere precisión quirúrgica. Rodríguez recalca que ocurren "lluvias no favorables por bajar temperaturas y por perjudicar la polinización y el cuaje".

Para el Alto Valle, el promedio histórico de lluvias en octubre es de 58 mm acumulados en 8 días, aunque en años Niño históricos se registraron hasta 120 mm en 11 días. Esto incrementa el peligro sanitario, pues se favorece la propagación de enfermedades y aumenta notablemente la complejidad del manejo sanitario.

Ziaurriz coincide y adelanta que el pronóstico "da todo el marco de una primavera húmeda con probabilidad de lluvias, entonces hay más propensión al desarrollo de sarnas en perales Williams o Red Bartlett".

El agrónomo del INTA recomienda enfáticamente: "anticiparse por las dudas y curar antes... ganen superficie porque las ventanas de tiempo para la aplicación se cierran, no solo se achican".

Ziaurriz detalla que la presencia de nieve en la cordillera mantendrá la inestabilidad nocturna, por lo cual "la dinámica de brisas exige nuestra atención ante la ocurrencia de heladas". El éxito productivo en la región requiere una gestión basada en tecnologías que disminuyan la vulnerabilidad de los montes frutales frente a un clima cambiante.

Colaboración especial
Asesoramiento técnico del Ing. Jorge Toranzo.