Durante la inauguración, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, fue claro en señalar que el futuro del sector pasa por diversificar destinos. “No podemos concentrarnos en un solo mercado”, afirmó, subrayando la necesidad de ampliar horizontes en un escenario global cada vez más competitivo.
La advertencia no es menor. China, principal socio comercial de la cereza chilena, atraviesa una desaceleración económica que ha impactado directamente en los patrones de consumo. A esto se suma un cambio en las preferencias del consumidor, que ahora prioriza calidad por sobre volumen, elevando los estándares para los exportadores.
Una industria en madurez: más volumen, menos margen
En este sentido, Claudia Soler, presentó un diagnóstico contundente: la industria ha entrado en una etapa de madurez. “Tenemos mayores volúmenes y mercados más exigentes. El desafío es sostener el valor del producto”, señaló. Sus palabras reflejan una preocupación compartida entre productores y exportadores: el crecimiento acelerado de la oferta ha comenzado a tensionar los precios y la rentabilidad.
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Iván Marambio destacó que la cereza es clave para la economía chilena y llamó a fortalecer su posicionamiento como producto premium en el mundo.
Por su parte, el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, destacó el peso económico del sector, recordando que la fruticultura es el principal rubro exportador no minero del país. Sin embargo, también hizo un llamado a la unidad y a la necesidad de fortalecer la imagen de la cereza chilena como producto premium.
El evento no solo sirvió como espacio de diagnóstico, sino también de proyección. Expertos internacionales provenientes de China, Corea del Sur y Estados Unidos analizaron tendencias de consumo y oportunidades de expansión. En particular, Corea del Sur fue destacado como un mercado emergente de alto valor, mientras que Estados Unidos sigue representando una alternativa sólida, aunque altamente competitiva.
Diversificación e innovación: claves para el futuro
Uno de los focos más relevantes fue el análisis del ecosistema digital chino, donde plataformas de e-commerce y redes sociales están redefiniendo la forma en que se comercializan productos frescos. En ese contexto, la participación de actores vinculados a canales digitales abre nuevas oportunidades, pero también exige una adaptación rápida por parte de los exportadores.
El economista Raphael Bergoeing aportó una mirada macroeconómica, advirtiendo que la industria debe mejorar su productividad para enfrentar un entorno internacional menos favorable. A su vez, representantes del retail estadounidense y exportadores del hemisferio sur coincidieron en que el crecimiento futuro será más moderado, dejando atrás la expansión explosiva de la última década.
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“El desafío es sostener el valor”, señaló Claudia Soler, quien puso el foco en la calidad como eje del futuro del sector.
El cierre del evento, moderado por el periodista Nicolás Pautt, reunió a líderes del sector en un panel que dejó en evidencia tanto las tensiones como las oportunidades. La conclusión fue clara: la industria de la cereza chilena ya no puede sostenerse únicamente en el volumen.
Hoy, el desafío es más complejo y estratégico. Se trata de mejorar la calidad, diversificar mercados, innovar en comercialización y fortalecer la marca país. En otras palabras, pasar de una lógica expansiva a una de consolidación.
El Global Cherry Summit 2026 no solo confirmó la existencia de una crisis, sino que también delineó el camino para superarla. La pregunta ahora no es si la industria cambiará, sino qué tan rápido será capaz de hacerlo.
Fuente: Frutas de Chile con aportes de Redacción +P.