La moneda rusa cayó un 8 % en julio en comparación con el mes anterior, un 27 % durante los primeros siete meses de este año y el 65% en términos interanuales.
Sin dudas este escenario podría repercutir sobre las exportaciones del Valle de Río Negro, ya que Rusia es uno de los principales destinos de la oferta exportable de pomáceas de la región. En los primeros seis meses del año se colocaron en ese destino poco más de 50.000 toneladas de frutas por un valore del orden de los 30 millones de dólares. La devaluación que está golpeando al rublo reflejará menor cantidad de dólares que puedan llegar a la región.
El vicepresidente del Banco Central de Rusia (BCR), Alexéi Zabotkin, aseguró el viernes a las agencias internacionales que la entidad emisora no ve riesgo para la estabilidad financiera, aunque no descartó un subida de los intereses debido al aumento de la inflación.
La tendencia a la baja del rublo no se vio revertida por la decisión esta semana del BCR de suspender desde el 10 de agosto la compra de divisas en el mercado interno para "reducir la volatilidad de los mercados financieros".
Según fuentes de la agencia EFE, el BCR insistió en que el principal factor de la caída del rublo sigue siendo el desequilibrio en la balanza comercial, resaltando que el valor de las exportaciones se ha reducido en un tercio desde la segunda mitad de 2022. Las sanciones occidentales redujeron notablemente los ingresos por la exportación de hidrocarburos -el gas cuesta diez veces menos que el pasado año-, mientras las importaciones se acercan a los niveles anteriores al inicio de la contienda.