A nivel global, aunque la caída de la oferta es parcial y se ve compensada por el repunte productivo de Chile y China, el reacomodo internacional tiene una consecuencia inevitable: el alza de precios en los principales mercados de alto consumo. Esta situación terminó por reducir el acceso a la fruta en regiones tradicionalmente abastecidas por Turquía y, al mismo tiempo, abre oportunidades económicas para exportadores emergentes y consolidados.
El caso turco es central para comprender la tensión actual en los precios. Con una caída proyectada de casi el 60% en su producción —apenas 400.000 toneladas—, el país pierde gran parte de su capacidad de exportación. Según el USDA, los envíos al exterior se desplomarán un 85%, quedando en tan solo 10.000 toneladas. Este ajuste elimina de golpe 56.000 toneladas del comercio internacional, una pérdida que ningún otro proveedor individual puede cubrir por completo. Turquía, tercer exportador mundial hasta 2024, caerá al octavo lugar en un solo ciclo.
Precios al alza
El impacto inmediato se ha visto en la dinámica de precios. Durante los tres primeros meses del MY 2025/26, los valores unitarios de exportación turcos se duplicaron respecto al año anterior. Sin embargo, el mercado interno se tensionó aún más: la escasez llevó los precios domésticos a niveles récord, lo que incentivó a los productores a orientar hasta un 98% de la cosecha al consumo local.
La desaparición de Turquía como proveedor confiable provocó un vacío en mercados clave como la Unión Europea y Rusia, donde los importadores debieron buscar sustitutos más caros y logísticamente más lejanos. En la Unión Europea, la producción cayó un 15%, hasta 644.000 toneladas, por heladas en Polonia, Grecia e Italia. El bloque pasó a depender más de las importaciones en un momento en que su principal proveedor, Turquía, no pudo cubrir la demanda. El resultado: un desplome del 60% en las compras externas de la UE, que quedaron en apenas 23.000 toneladas. Esta caída no reflejó una reducción de consumo voluntaria, sino un racionamiento por precios altos y menor disponibilidad.
En Estados Unidos, la situación es distinta pero también desafiante. Con una producción de 403.000 toneladas —18.000 menos que en 2024/25—, el país debió compensar su déficit con más importaciones. Se prevé que en contraestación las compras externas aumenten un 25%, hasta 30.000 toneladas, principalmente desde Chile. Habrá que ver cómo esto impactará en los precios internos.
Cabe recordar que la cereza es un producto que no está presente con volumen todo el año en el mercado. Hay dos períodos donde la oferta es casi inexistente para el Hemisferio Norte: las ventanas que corresponden a los meses de abril y octubre. El contexto de baja producción en Europa y Estados Unidos impulsó con fuerza los precios en esta temporada, por lo que no se descarta que, al momento de ingresar la cereza del Hemisferio Sur en estos mercados, los valores se encuentren un escalón mucho más alto que la pasada campaña; siempre hablando de un producto de alta calidad. Este es un dato importante para el inicio de la campaña del sur, en especial para aquella oferta exportable que se oriente a los mercados de EE. UU. y Europa.
China y Chile: ganadores en un mercado en tensión
Frente a la contracción global, China y Chile emergen como los grandes ganadores. China, que alcanzará una producción de 900.000 toneladas, consolida su posición como el mayor productor mundial. Sin embargo, la creciente demanda interna supera la oferta: sus importaciones aumentarán un 8%, hasta un récord de 600.000 toneladas. La capacidad de pago del consumidor chino, especialmente en segmentos premium, convierte al país en el principal motor de los precios internacionales.
Chile, por su parte, se coloca como el exportador clave en 2025/26. Con una producción récord de 730.000 toneladas y exportaciones de 670.000 —un aumento del 10%—, se convierte en el gran compensador de la crisis turca dentro del año de comercialización 2025/26. Este protagonismo le otorga un poder de negociación sin precedentes en Asia y Estados Unidos. Además, el hecho de que su temporada se complementa con la del Hemisferio Norte le permite aprovechar precios altos —que ya vienen en aumento, como se mencionó— durante los meses de contraestación.
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La demanda de China se mantendrá sostenida. Lograr buenos precios por parte de la oferta del Hemisferio Sur estará atado a la calidad del producto.
La paradoja de este ciclo es que, pese a la reducción de la producción mundial, el comercio global de cerezas se mantendrá estable en torno a 939.000 toneladas. Ello se debe exclusivamente al boom exportador de Chile. Sin embargo, este equilibrio estadístico oculta la realidad de los precios: la menor competencia y la concentración de la oferta en pocos actores generan un mercado más caro y más volátil.
En definitiva, el trabajo del USDA señala que, en términos económicos, el Hemisferio Norte se comportó de la siguiente manera:
-Los importadores europeos afrontaron los mayores incrementos de precios, ya que Turquía suministraba cerca del 75% de sus compras externas.
-Rusia sufrió menos gracias a proveedores alternativos de bajo costo como Uzbekistán, Irán y Azerbaiyán, aunque deberá pagar más por la logística y la diversificación de orígenes.
-Estados Unidos y China, con mayor poder adquisitivo, absorbieron el alza sin grandes caídas de consumo, consolidando la tendencia hacia un mercado polarizado entre consumidores de alto ingreso y regiones que reducen demanda por precio.
Perspectivas y riesgos
El USDA advierte que el consumo global de cerezas frescas caerá en 2025/26, con descensos significativos en Turquía y la Unión Europea. La reducción no solo obedece a la menor disponibilidad, sino también al encarecimiento del producto en góndola.
Cerezas Chile 2024-25
Chile es el gran proveedor de cerezas del mercado chino.
A nivel global, para los productores, la coyuntura abre oportunidades de expansión, en particular para Chile y, en menor medida, para exportadores emergentes en Asia Central. Sin embargo, la concentración de la oferta también implica riesgos: cualquier shock climático en Chile, por ejemplo, podría generar una escalada aún mayor de precios internacionales.
También habrá que esperar para ver la estrategia que tengan los exportadores chilenos de cerezas en el mercado de China, que el año pasado resulto con márgenes de rentabilidad promedios negativos por la sobre oferta generada y calidad dispar que presento la fruta en momentos clave del mes de enero.
La caída mundial en la producción de cerezas en 2025/26 no es solo un problema agrícola, sino un fenómeno económico con repercusiones globales. Los precios internacionales ya muestran una tendencia alcista, y todo apunta a que se mantendrán elevados durante el ingreso de la oferta del Hemisferio Sur al mercado, aunque marcando posiblemente una etapa de mayor volatilidad en el comercio de este tipo de fruta.
Mientras la Unión Europea y Turquía enfrentan pérdidas, Chile y China capitalizan la oportunidad de consolidar su liderazgo. Puede entonces que el consumidor final sea, especialmente en regiones con menor poder adquisitivo, quien absorba el costo más alto: menos acceso a un producto cada vez más exclusivo.
Fuente: USDA con aportes de Reacción +P.