La provincia de Hebei ha intensificado sus exportaciones en los últimos años. Solo en el primer trimestre de 2025, envió al exterior 69.000 toneladas de frutas, valuadas en 420 millones de yuanes, lo que marca un crecimiento interanual del 14,8 % en volumen y del 13,9 % en valor. China, con una producción anual de 8 millones de toneladas de peras cultivadas en unas 940.000 hectáreas, lidera ampliamente el mercado mundial de esta fruta, ubicada en importancia detrás de la manzana y la naranja.
Hay que remarcar que Argentina también coloca sus peras en el mercado chino. En lo que va de este 2025, las exportaciones hacia ese destino alcanzaron poco más de 650 toneladas por un monto facturado cercano a los 700.000 dólares.
Oportunidad comercial con China
El arribo de las peras chinas ha generado distintas reacciones en el sector frutícola argentino. Si bien hay una visión general positiva respecto a la apertura de mercados y la libre competencia, también surgieron reclamos sobre la necesidad de equilibrar las condiciones de ingreso para los productos argentinos en China. En su momento, Nicolás Sánchez, presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), remarcó la importancia de revisar los protocolos bilaterales. “Celebramos el libre comercio. Nosotros exportamos a más de 60 países, pero pedimos reglas claras y justas. Hoy los productores chinos tienen muchas más facilidades para ingresar fruta a nuestro país que nosotros para hacerlo en el suyo”, expresó.
Según explicó, mientras el ingreso de peras chinas a la Argentina se concretó mediante un mecanismo ágil, los productores nacionales deben enfrentar una burocracia engorrosa para exportar a China. “No podemos decidir espontáneamente exportar un excedente; los trámites son largos y restrictivos”, agregó Sánchez.
Gabriel Grisanti, titular de la exportadora Tres Ases, compartió también esta visión. “Si esto significa una apertura del mercado chino a nuestros productos, entonces es una noticia positiva”, sostuvo. En su opinión, lo fundamental es garantizar reciprocidad. “Estoy convencido de que el gobierno va a trabajar para asegurar condiciones equitativas, tanto para entrar como para salir del mercado”.
Una mirada estratégica desde China
Desde el país asiático, la decisión de avanzar sobre mercados emergentes como el argentino responde a una estrategia pensada a largo plazo. “Descubrimos que América Latina tiene una fuerte demanda y reconocimiento por las frutas chinas”, explicó Guo Yusen, director general de Botou Dongfang Fruit Co., Ltd. Según dijo, la firma busca diversificarse frente a la presión creciente del mercado global y apuesta a consolidarse en la región.
Las autoridades chinas también han puesto en marcha mecanismos para garantizar la calidad del producto exportado. Li Yuxiang, funcionaria de la sección de Cangzhou de las aduanas de Shijiazhuang, destacó que además de la inspección fitosanitaria, se trabaja con las empresas para fortalecer sus controles internos y evitar riesgos de contaminación o introducción de plagas exóticas.
El ingreso de peras chinas a la Argentina podría ser solo el comienzo de un nuevo capítulo en el comercio bilateral. En medio de un escenario internacional complejo, donde los países buscan diversificar sus socios comerciales y abastecer sus mercados con productos frescos y de calidad, la operación de Botou Dongfang Fruit Co., Ltd. puede sentar un precedente. Queda ahora en manos de los gobiernos de ambos países la posibilidad de avanzar hacia acuerdos más equitativos, que no solo beneficien a los consumidores con una mayor variedad de productos, sino también a los productores locales, que reclaman igualdad de condiciones para competir en el exigente mercado chino.
Mientras tanto, las peras chinas ya están en los puestos del Mercado Central, listas para ser degustadas por los argentinos. Su llegada es, sin duda, un símbolo de los nuevos tiempos del comercio internacional.