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Mosca del Mediterráneo desata nueva crisis comercial entre Perú y Chile

Parlamentarios chilenos acusan que la Mosca del Mediterráneo habría ingresado desde el norte peruano poniendo en riesgo la reputación del sector exportador.

La relación bilateral entre Perú y Chile, históricamente marcada por vaivenes políticos y económicos, enfrenta un nuevo episodio de tensión. Esta vez, el origen del conflicto es fitosanitario: la aparición de la Mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata) en cultivos del norte chileno ha desatado una cadena de reacciones políticas, económicas y técnicas que podría afectar seriamente el comercio de frutas frescas entre ambos países.

La mosca del Mediterráneo es considerada una de las plagas más destructivas para la fruticultura mundial. Su presencia puede significar la pérdida total de cultivos y el cierre de mercados internacionales debido a estrictas normativas sanitarias. Por ello, la aparición de esta plaga en la región chilena de Arica y Parinacota ha generado un profundo malestar entre los agricultores locales y legisladores.

El senador chileno José Durana, representante de la zona afectada, fue uno de los primeros en alzar la voz, acusando directamente al Perú como el origen del brote. “Mientras el norte chileno enfrenta cuarentenas y restricciones para controlar la plaga, Perú sigue aumentando sus exportaciones de limones, uvas y naranjas a nuestro país”, declaró. Durana criticó que Chile mantenga abiertos sus mercados a frutas peruanas pese al riesgo sanitario, lo que considera una falta de respaldo al productor nacional.

En la misma línea, el senador Gustavo Sanhueza, miembro de la Comisión de Economía del Senado, advirtió que la situación podría comprometer la reputación internacional del sector exportador chileno. “La falta de reciprocidad comercial debilita la lógica de protección del mercado interno. No se trata solo de un tema agrícola, sino también de empleo y desarrollo regional”, afirmó.

Medidas inmediatas contra la Mosca del Mediterráneo

La preocupación llegó hasta el Congreso chileno, que esta semana remitió un oficio al Ministerio de Agricultura, solicitando reforzar los controles fronterizos, especialmente en el paso de Chacalluta, principal punto de ingreso de productos agrícolas desde Perú. Entre las medidas propuestas figuran sanciones más severas para embarques contaminados y el eventual endurecimiento de la legislación que regula el transporte de productos vegetales en zonas fronterizas.

En paralelo, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile confirmó que mantiene coordinaciones activas con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) de Perú para mitigar los riesgos. Ambas instituciones trabajan en la instalación de centros de tratamiento fitosanitario en la ciudad de Arica, que permitirán procesar y tratar los productos antes de que ingresen al mercado chileno. Esta medida, sin embargo, ha sido vista con recelo por algunos parlamentarios, quienes consideran que prioriza el interés del país exportador sobre la seguridad sanitaria de Chile.

“Este tipo de medidas puede ser interpretado como una concesión. En lugar de proteger la reputación fitosanitaria de Chile, estamos facilitando el ingreso de productos de un país que no ha demostrado garantías suficientes”, indicaron legisladores del partido Unión Demócrata Independiente (UDI).

Estos parlamentarios han solicitado dar prioridad a un proyecto de ley actualmente en discusión, que contempla penas de cárcel e incautación de vehículos para quienes transporten productos contaminados. La propuesta busca endurecer el marco legal vigente y podría tener consecuencias directas en las dinámicas comerciales fronterizas.

La defensa Perú

Ante la creciente presión chilena, el SENASA de Perú emitió un pronunciamiento técnico y político. El organismo defendió el sistema fitosanitario nacional, destacando que desde 1998 se ejecuta un programa integral de control de la mosca de la fruta, reconocido a nivel internacional por su eficacia.

Según SENASA, el programa cubre actualmente 1.6 millones de hectáreas agrícolas y cuenta con una red de 82 laboratorios especializados, lo que permite monitoreos diarios de niveles de infestación. Además, enfatizó que todas las exportaciones agrícolas están sujetas a un riguroso sistema de certificación, trazabilidad y auditoría, avalado por países importadores como Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y el mismo Chile.

perú uvas exportación

Chile acusa a Perú por la plaga existente en su territorio. Aduce que las importaciones de frutas es el vehículo de ingreso al país.

“El Perú ha logrado posicionarse como uno de los principales exportadores de frutas del mundo, con ventas que superaron los USD 12.700 millones en 2024. Este resultado no sería posible sin un sistema fitosanitario robusto, transparente y auditado internacionalmente”, señaló el comunicado.

SENASA también resaltó el trabajo conjunto con gobiernos regionales, el sector privado y organizaciones de productores para generar campañas sostenidas de control, concientización y prevención de plagas.

Riesgos para la integración comercial

Analistas comerciales advierten que la falta de soluciones consensuadas podría generar un deterioro en la confianza bilateral, afectando uno de los vínculos económicos más sólidos de Sudamérica. El intercambio agroexportador entre Perú y Chile es especialmente activo en el sector frutícola, con exportaciones cruzadas que benefician a ambos mercados.

“La sanidad vegetal es una condición indispensable para acceder a mercados exigentes como Estados Unidos, China o la Unión Europea. Cualquier señal de debilidad o falta de coordinación entre países vecinos puede tener efectos devastadores”, advirtió el economista agrario Juan Carlos Matta.

Si bien las autoridades fitosanitarias de ambos países han mostrado disposición a colaborar técnicamente, el tono político y legislativo del conflicto amenaza con escalar. En un contexto global donde la seguridad alimentaria y la sostenibilidad agrícola cobran cada vez mayor relevancia, los expertos coinciden en que la cooperación, más que el enfrentamiento, debe ser el camino a seguir.

Mientras tanto, los agricultores del norte chileno y los exportadores peruanos observan con incertidumbre cómo una plaga milimétrica puede desencadenar un conflicto de escala macroeconómica.