Río Negro: un año completo de emergencia para la frutihorticultura
En el caso de Río Negro, la Resolución 217/2026 declaró la emergencia y/o desastre agropecuario desde el 2 de enero de 2026 hasta el 1 de enero de 2027, estableciendo así un período anual de cobertura para los productores afectados. La decisión representa un respaldo central para una provincia cuya economía regional depende en gran medida de la producción frutícola, especialmente peras y manzanas, además de hortalizas.
La medida alcanza a explotaciones frutihortícolas ubicadas en los departamentos General Roca, Avellaneda, Adolfo Alsina y El Cuy. Estas zonas fueron golpeadas por heladas tardías, caída de granizo y lluvias intensas que provocaron pérdidas significativas en los cultivos, afectando tanto los volúmenes de producción como la calidad de la fruta destinada al mercado interno y a la exportación.
El Gobierno nacional fijó el 1° de enero de 2027 como fecha de finalización del ciclo productivo para los establecimientos comprendidos en la declaración. Esto implica que los productores tendrán un marco de previsibilidad durante todo el año agrícola, lo que resulta clave para planificar la recuperación, renegociar compromisos financieros y sostener el empleo en el sector.
En el Alto Valle y otras áreas productivas rionegrinas, las heladas tardías impactaron especialmente en etapas críticas de floración y cuaje, mientras que el granizo dañó montes frutales ya avanzados en su desarrollo. Las lluvias, por su parte, generaron complicaciones sanitarias y problemas logísticos. La declaración de emergencia reconoce formalmente ese escenario adverso y habilita herramientas de asistencia.
Beneficios y asistencia para los productores
En los tres distritos alcanzados por las resoluciones, los productores deberán presentar certificados emitidos por las autoridades provinciales para acceder a los beneficios previstos por la normativa vigente. Entre ellos se incluyen prórrogas o exenciones impositivas y asistencia financiera, además de la posibilidad de acceder a líneas de crédito especiale
Asimismo, se instruyó a organismos nacionales y entidades bancarias a instrumentar herramientas específicas que faciliten el acompañamiento a los establecimientos afectados. En el caso de Río Negro, esto resulta particularmente relevante dado el peso que la frutihorticultura tiene en el entramado productivo y laboral, incluyendo empaques, transporte y exportación.
Santa Fe y Buenos Aires: sequía e inundaciones
En paralelo, la Resolución 218/2026 prorrogó hasta el 28 de febrero de 2026 la emergencia agropecuaria en distritos del departamento 9 de Julio, en Santa Fe, debido a la prolongada sequía que afecta a localidades como Santa Margarita, San Bernardo, Villa Minetti, Pozo Borrado, Tostado, Logroño, Campo Garay, Esteban Rams y Montefiore. La Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios recomendó la extensión tras evaluar el impacto productivo.
Por su parte, mediante la Resolución 216/2026 se prorrogó y declaró la emergencia por inundaciones en numerosas circunscripciones de Buenos Aires, abarcando partidos como Pehuajó, Junín, Tapalqué, Rauch, Maipú, General Guido, Daireaux, Carlos Tejedor, Dolores, Hipólito Yrigoyen, General Viamonte, Roque Pérez, Monte, General Alvear, Las Flores y Chacabuco, entre otros. Según la zona, el ciclo productivo se considerará finalizado el 28 de febrero o el 30 de abril de 2026.
Un contexto de eventos extremos persistentes
Las resoluciones reflejan la persistencia de eventos climáticos extremos que impactan de manera diferenciada en las economías regionales. En este marco, la declaración anual de emergencia en Río Negro adquiere especial relevancia, ya que reconoce la magnitud de los daños acumulados y la necesidad de un acompañamiento sostenido.
Para la provincia patagónica, la medida no solo implica alivio fiscal y financiero, sino también un mensaje político de respaldo a una actividad estratégica que genera divisas y empleo. Con un año completo bajo el paraguas de la emergencia, los productores rionegrinos buscarán recomponer su capacidad productiva en un escenario climático que continúa siendo desafiante.
Fuente: Redacción +P.