La merma afecta particularmente a las peras, que son por lejos el producto más exportado por esta terminal. Durante los primeros seis meses del año, se enviaron al exterior poco más de 97.100 toneladas de esta fruta, cifra que implica una disminución del 28% respecto a 2024. Las peras representan el 85% del total de los embarques, por lo que su caída repercute de manera directa en el balance general del puerto.
Las manzanas, en tanto, ocuparon el segundo lugar en importancia con 12.700 toneladas exportadas, volumen casi idéntico al del año pasado. La suma de ambas especies representa el 96% del movimiento total de cargas del puerto, lo que deja en evidencia la escasa diversificación de la oferta exportable y la dependencia casi exclusiva de estos dos productos.
Rusia lidera
En cuanto a los destinos, Rusia continúa siendo el principal comprador, con importaciones por 56.770 toneladas en lo que va del año. Sorprendentemente, este mercado experimentó un crecimiento del 11% interanual, a pesar del contexto de inestabilidad política y económica derivado del prolongado conflicto con Ucrania. El puerto de San Petersburgo fue la principal puerta de entrada de la fruta patagónica.
Estados Unidos, tradicional destino de frutas del Alto Valle, aparece en segundo lugar con 18.100 toneladas, aunque este volumen representa una fuerte caída del 37% respecto al primer semestre de 2024. Los cambios en las salidas de las exportaciones -las exportaciones totales de peras de la argentina crecieron- influyeron negativamente en este retroceso.
En tercer lugar figura Holanda, uno de los principales puntos de redistribución de frutas hacia Europa. Las exportaciones hacia ese país alcanzaron las 11.500 toneladas, cifra que también muestra una baja del 24% respecto a la campaña anterior.
El informe de TPPN subraya que este deterioro en las cifras no sólo obedece a factores externos, sino también a problemas estructurales en la producción, como la baja rentabilidad del sector frutícola, la falta de inversión en tecnología de postcosecha, y una creciente escasez de fruta exportable de calidad.
Así, el puerto de San Antonio Este enfrenta uno de los desafíos más serios de su historia reciente: recuperar competitividad y volumen en un contexto global complejo, donde la competencia internacional es feroz y la demanda se vuelve cada vez más exigente. Sin una estrategia clara que apunte a diversificar productos, ganar mercados y aumentar productividad, el riesgo de seguir rompiendo récords negativos continúa latente.