Los principales destinos de estos envíos fueron México, Paraguay y Uruguay, países que valoran el alto estatus sanitario de la producción avícola argentina. Este punto es clave para explicar el buen desempeño exportador del sector, especialmente en un contexto internacional marcado por la preocupación frente a enfermedades como la Influenza Aviar y Newcastle.
Desde la Secretaría explicaron que “Argentina posee un estatus sanitario que la certifica como libre de Influenza Aviar y Newcastle, lo que, sumado a la existencia de compartimentos de genética certificados por SENASA, le permite exportar a diversos países con la sanidad como diferencial”.
Este estatus libre de enfermedades no solo representa una ventaja competitiva frente a otros países productores, sino que es una condición indispensable para muchos mercados internacionales que exigen rigurosos estándares sanitarios. En este sentido, la normativa vigente –la Resolución SENASA 484/2017– reglamenta la existencia de compartimentos de genética libres de enfermedades aviares, una herramienta clave reconocida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para facilitar el comercio internacional de animales vivos y material reproductivo.
El crecimiento exportador no solo refleja el dinamismo del sector, sino también una cuidadosa estrategia sanitaria nacional. En un mundo en el que los brotes de gripe aviar han puesto en jaque a la producción avícola en diversas regiones, Argentina logra consolidarse como un proveedor confiable, sustentado por rigurosos controles sanitarios y un sistema de certificación reconocido internacionalmente.
En paralelo al buen desempeño exportador, también se registraron aumentos en las importaciones de genética de reproductoras livianas, es decir, aves utilizadas para la producción de huevos. Estas importaciones crecieron un 32% en el primer semestre de 2025 respecto al mismo período de 2024.
Este fenómeno responde a una mayor demanda local de huevos de consumo, según explicaron fuentes oficiales. “El crecimiento del stock de gallinas ponedoras está directamente relacionado con la fuerte demanda interna, que ya supera los 362 huevos por persona por año”, agregaron desde la cartera agropecuaria.
Este dato refleja no solo un aumento en el consumo per cápita, sino también una tendencia sostenida hacia la valorización del huevo como alimento esencial, económico y nutritivo dentro de la dieta de los argentinos.
En conjunto, tanto las cifras de exportación como las de importación genética revelan un momento de expansión para la avicultura nacional, impulsado por un manejo sanitario ejemplar, una infraestructura genética robusta y una creciente demanda tanto interna como externa.
Con estos resultados, Argentina reafirma su lugar en el mercado internacional avícola, posicionándose como un proveedor confiable de genética aviar en un contexto global complejo, pero lleno de oportunidades para quienes logran mantener la calidad, trazabilidad y sanidad como ejes centrales de su producción.
Fuente: SAGYP con aportes de Redacción +P.