Cerró un frigorífico en Buenos Aires y despidieron a más de 100 trabajadores
Los dueños del frigorífico atribuyeron la decisión a la caída del consumo interno. Invocó causas económicas para justificar más de 100 despidos.
El cierre del frigorífico Ganadera San Roque SA volvió a encender las alarmas en la industria cárnica argentina. La empresa, dedicada a la faena y procesamiento de carne bovina en el partido de Morón, notificó el despido de más de 100 trabajadores y anunció el cese definitivo de sus operaciones. En las cartas documento enviadas al personal, la firma atribuyó la decisión a una crisis económica agravada por la “indiscriminada apertura comercial” y el ingreso de productos importados “sin ningún tipo de control”.
La compañía sostuvo que los “cambios drásticos en las condiciones económicas del país” provocaron una caída pronunciada del consumo interno, situación que —según argumentó— tornó “absolutamente inviable” la continuidad de la producción. En ese contexto, invocó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla despidos por causas económicas o de fuerza mayor, una herramienta legal que habilita a las empresas a reducir indemnizaciones cuando acreditan dificultades graves.
Cambio de conducción y trama societaria
Las notificaciones llevan la firma de Claudio Jesús Javier Lusquiños, quien figura como presidente de la sociedad tras la última asamblea ordinaria celebrada el 1° de agosto de 2025. Su designación quedó formalmente asentada en el Boletín Oficial del 9 de enero de 2026, luego del vencimiento de mandato de las autoridades anteriores. El cambio en la conducción marcó un nuevo capítulo en la historia de la empresa, que hasta 2021 estuvo presidida por Eduardo Javier Iezzi. Consultado sobre el marco del cierre, el empresario aseguró no pertenecer actualmente a la firma.
La estructura societaria revela una fuerte impronta familiar. En 2023 y nuevamente en 2025, la asamblea ratificó y formalizó la designación de Lusquiños como presidente, acompañado por Juan Ignacio Guagnini como director suplente. Guagnini está casado con María de los Ángeles Iezzi, hermana de Eduardo Iezzi, lo que evidencia que la conducción permaneció durante años concentrada en un núcleo vinculado por lazos familiares.
En distintos registros comerciales también figura la sociedad VTV Guazzi SA, constituida hace aproximadamente cuatro años, donde Guagnini aparece vinculado como director suplente. Por su denominación, la empresa estaría relacionada con la verificación técnica vehicular, un rubro distinto al cárnico pero que expone la diversificación de intereses de parte del grupo directivo.
Fuentes del sector señalaron que desde hace al menos cinco años la operatoria de San Roque estaría bajo la órbita de Néstor Navarro, propietario de Offal Exp., firma exportadora de menudencias con planta principal en el Parque Industrial Burzaco. Navarro también ocupó el cargo de presidente interino del club San Lorenzo tras el escándalo institucional que sacudió a la entidad en abril del año pasado. Sin embargo, ante la consulta sobre su vínculo con Ganadera San Roque, negó ser dueño de la compañía y afirmó que sus establecimientos “funcionan bien a pesar de la situación que nos toca atravesar”.
Antecedentes financieros y contexto sectorial
Los antecedentes financieros de la firma muestran un recorrido complejo. En 2011 inició un concurso preventivo que fue declarado cumplido en septiembre de 2023 por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 13, lo que en su momento implicó la superación formal de un proceso de reestructuración de deudas. Los últimos datos disponibles indican aportes patronales impagos en meses recientes, aunque en la central de deudores del Banco Central no registra cheques rechazados ni acumulación significativa de pasivos.
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La planta bonaerense cesó operaciones en medio de tensiones en el mercado de la carne y un consumo interno debilitado.
Según información comercial, Ganadera San Roque contaba con entre 90 y 110 empleados registrados y su actividad principal era la faena y procesamiento de ganado bovino. También presentaba pagos parciales de obligaciones comerciales, un indicador que suele reflejar tensiones de liquidez.
El argumento empresarial se enmarca en un escenario más amplio de la industria frigorífica. Referentes del sector describen una creciente capacidad ociosa, márgenes de rentabilidad en retroceso por la pérdida del poder adquisitivo y mayores costos operativos. La discusión sobre la apertura de importaciones de carne y su impacto en la producción local se convirtió en un eje sensible del debate económico, especialmente en un país donde la cadena cárnica tiene peso histórico en el empleo y las exportaciones.
En las cartas documento, la empresa vinculó “el cierre definitivo” del establecimiento a la caída del consumo interno y a la apertura de importaciones de carne “sin ningún tipo de control”, factores que —justificó— alteraron sustancialmente las reglas comerciales. Para los trabajadores afectados, la medida implica no solo la pérdida de su fuente laboral sino también un nuevo golpe para la economía regional.
El acta de constitución de la empresa, publicada en el año 2000, establecía como objeto social la explotación de establecimientos frigoríficos, la industrialización y comercialización de carnes bovinas, ovinas y porcinas, con posibilidad de importar y exportar. Además, contemplaba actividades agrícolas y ganaderas, la administración y subdivisión de inmuebles rurales y urbanos e incluso la concesión de préstamos con capital propio, excluyendo las operaciones propias de entidades financieras.
Hoy, tras más de dos décadas de actividad y luego de haber atravesado un concurso preventivo, la firma cierra sus puertas en medio de un clima de incertidumbre para sus trabajadores. La referencia a la “indiscriminada apertura comercial” como causa principal del colapso suma un nuevo capítulo a la tensión entre producción local e importaciones, un debate que promete continuar en la agenda económica y política del país.