Actualmente, Las Valkirias está expandiendo su comercialización, enviando hilados a artesanos de distintos puntos del país. Silbering destacó la importancia del crédito: “Cuando comenzamos, no teníamos respaldo económico. Ahora, con el crecimiento del proyecto, enfrentamos mayores gastos en alimento y atención veterinaria, especialmente cuando las cabras comienzan a parir”. Inicialmente, el financiamiento se destinó a la construcción de establos, y en una segunda etapa se enfocará en el taller.
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Esquila con cuidado y pasión
A través de sus redes sociales, la granja comparte su día a día, destacando momentos como la esquila de las cabras Angora. En un reciente posteo, relataron: “Fue una jornada de nueve horas de trabajo en equipo, con dos esquiladores que cuidan cada detalle. Nosotros juntamos el pelo y nos aseguramos de que las cabras estén tranquilas, porque su bienestar es nuestra prioridad”.
El emprendimiento, que comenzó con apenas cinco cabras, refleja el esfuerzo y la dedicación de la familia. “Mientras contábamos las cabras una por una, tomábamos conciencia de lo que estamos construyendo. El esfuerzo es inmenso, pero seguimos adelante con el sueño de que nuestros hilados lleguen a cada rincón del país y enamoren a los artesanos por su calidad”, expresaron, reafirmando su compromiso con el crecimiento y la excelencia.