En octubre de 2024, Blake se reunió con el gobernador Ignacio Torres y le expuso la matemática de la dinámica poblacional del guanaco: una especie iterópara, monomórfica, herbívora oportunista, veloz y difícil de encerrar. "Si lo que nos has dicho sobre las características de la especie [...] esto es o va a ser un desastre. Ponete a trabajar, te apoyamos. Y es posible que no sea demasiado tarde", le habían advertido en diciembre de 2023 sus asesores del CREEM, el Centro de Investigación de Modelaje Evolutivo y Ambiental de St Andrews, referencia mundial en el conteo y el manejo de poblaciones animales.
Costo político
Blake reconstruye así aquel diálogo de octubre de 2024:
Torres: "Entiendo; voy a autorizar un censo, y voy a firmar un plan de manejo con la misma garra que la que tiene Santa Cruz."
Blake: "No hace falta el censo primero: es urgente comenzar a sacar. Y el problema en Chubut es que usted va a estar por firmar una ley, y van a llegar sus consejeras y le van a decir 'ni se te ocurra firmar: nuestras encuestas dicen que el voto urbano de Madryn, Rawson, Trelew y Esquel te van a castigar en las urnas por haber autorizado la matanza indiscriminada de miles de hermosos chulengos', porque hay décadas de desinformación —que se autorregula, que es 'ingeniero ecosistémico', que mejora el pastizal, que el guanaco corta y la oveja arranca, todo falso— acerca del guanaco. Santa Cruz no tiene ese problema. Chubut sí."
Casi dos años después, Blake cree que acertó. "Lamentablemente tuve razón: es por eso que, casi dos años más tarde, Chubut no ha sacado ninguna ley", dice.
Pérdidas del 25% en rodeos ovinos y falta de alimento: los productores patagónicos reclaman aplicar un plan de manejo urgente antes de un desastre ecológico y productivo.
Por eso, sostiene, vuelve a ver en la última reunión el mismo patrón: mientras el reclamo de fondo es concreto —sacar guanacos ya, antes de que se termine el pasto—, la respuesta institucional tiende a diluirse en pasos intermedios. Y el primero de esos pasos, insiste Blake desde 2024, no debería ser un censo.
Tiene, para eso, una lista de motivos:
Primero, porque no hace falta: Santa Cruz implementó su plan de manejo en 2025 sin un censo provincial, apoyado en censos locales.
Segundo, porque es carísimo. Blake dice haber visto algunos de los presupuestos que circulan para un relevamiento provincial y los define, sin vueltas, como "una locura".
Tercero, porque Chubut es demasiado heterogénea para un conteo único: no se justifica contar en la meseta o en la cordillera; alcanzaría con relevamientos locales al sur de Camarones y en Península Valdés.
Cuarto, porque el guanaco no respeta límites provinciales: censar solo Chubut no dice nada, ya que los animales se mueven libremente hacia Río Negro o Santa Cruz. "Hay que hacer un censo de toda la Patagonia continental, del Río Colorado a Punta Arenas", sostiene.
Quinto, un argumento de escala: en 2025 Santa Cruz sacó 10.000 guanacos (faena en frigoríficos) de una población que hoy se estima en 2.000.000 de cabezas y que crece al 9% anual. Sea que la población real sea de uno, dos o tres millones, esas 10.000 unidades representan entre el 0,3% y el 1% del total —una cifra, remarca, que no pone en riesgo a la especie en un contexto de crecimiento exponencial.
La conclusión de Blake es la misma que en 2024, apenas más urgente: "Hay equipos de saque movilizados en Santa Cruz, hay un frigorífico en Comodoro listo para faenar: solamente hay que legislar." Cada año de demora, insiste, agranda el problema. "Este es un lento y enorme desastre productivo y ecológico que se está desenvolviendo. Hay que hacer algo cuanto antes."
FUENTE: Redacción +P