La mercadería, de ingreso prohibido a la región libre de fiebre aftosa sin vacunación, era llevada en el baúl y el asiento trasero del auto, sin cumplir con ninguna de las condiciones higiénico-sanitarias que aseguren su inocuidad para el consumo. En especial, al tratarse de carne, hay que remarcar el riesgo que implica su transporte sin conservar la cadena de frío.
En este sentido, el coordinador de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Centro Regional Patagonia Norte del SENASA, Ariel Martin, explicó que “cuando hablamos de productos cárnicos, ya sean enfriados o congelados, es fundamental mantener la cadena de frío, porque si esta se corta se presenta el riesgo del crecimiento de bacterias que pueden estar en la superficie del producto. Esas bacterias alteran el alimento y pueden provocar una contaminación en las personas que lo consumen”.
Martín detalló que “en la superficie de las carnes, existen diferentes tipos de bacterias que se multiplican de manera muy rápida cuando tienen ciertas condiciones, como temperatura, nutrientes que brinda el alimento y también la cantidad de agua libre que tiene ese alimento para que las bacterias usen. En el término de pocas horas, comienzan a alterar el alimento y pueden llegar a producir alguna sintomatología o patología en las personas que lo consumen. Sobre todo sintomatología asociada con problemas digestivos como diarreas, dolor de panza, vómitos".
Además explicó que "de acuerdo a la cantidad de microorganismos que pueda tener y a la presencia de algún microorganismo patógeno, pueden aparecer lesiones más graves e incluso la muerte. Por eso es fundamental mantener la cadena de frío en este tipo de alimentos”.