ver más

El campo que cobra por limpiar el aire: el programa SARA marca un hito en Sudamérica

La ganadería regenerativa cuida el planeta y paga por ello. Pedro Helling lo explica a partir de una anécdota familiar.

Por Pedro Helling*

Recuerdo el día que les conté a mis hijos como se vinculaba el trabajo que venía realizando en ganadería regenerativa con el mercado de carbono. Lo simplifiqué para que se entendiera: los ganaderos que producen cuidando los ecosistemas hacen un aporte muy importante en la limpieza del aire, porque las plantas usan parte de esos gases contaminantes que generan el calentamiento global y los almacenan en el suelo de manera segura. Ese servicio de limpieza es el que estamos intentando poner en valor.

- Ahh, ¿o sea que los productores mejoran sus campos, producen más, limpian el aire… y les pagan por eso?", me preguntaron.

- … Sí.

Silencio largo, y después la sonrisa compartida. De más está decir lo que se siente en momentos así.

Para que se entienda bien: las plantas mediante un proceso llamado fotosíntesis transforman la energía solar y el CO2, uno de los gases que generan el calentamiento global, en biomasa. Las plantas leñosas almacenan carbono en la madera y los pastos y hierbas en el suelo, principalmente. La ganadería regenerativa promueve la vigorización de los pastos por lo que fomenta la acumulación de carbono en el suelo, como materia orgánica, la mejor caja de seguridad que existe. Por eso muchos la consideran una herramienta muy valiosa contra el calentamiento global ya que promueve una solución mediante una actividad productiva que posee valor perse.

El programa SARA, desarrollado por Ruuts junto con Ovis 21 y Anthesis Group, se convirtió en el primer programa de ganadería regenerativa a escala de Sudamérica en pagarles a los productores por los créditos de carbono generados en sus propios campos. consolidándose como el más grande de la región en emitir este tipo de créditos. "Los créditos de carbono son el catalizador de un cambio que venimos impulsando hace más de 17 años", señaló Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts.

En su primer ciclo de comercialización, SARA ya vendió, cobró y repartió USD 1.200.000 entre los productores de la red, con un valor promedio de USD 27 por hectárea. El programa proyecta desembolsar USD 30.000.000 por año hacia 2030. Detrás de cada pago hay un sistema de Medición, Reporte y Verificación alineado al estándar GRASS, que combina monitoreo satelital con el trabajo de los "nodos" —técnicos formados en la Escuela de Regeneración, distribuidos en Argentina y Paraguay— y con la App de Monitoreo de Ruuts.

Cada productor que participa en SARA es retribuido por hacer las cosas bien, día a día: la ganadería regenerativa se basa en ciencia, pero demanda arte y oficio diario, y no admite piloto automático. Por eso esta noticia se celebra tanto entre quienes venimos trabajando en esto. Es el reconocimiento a un trabajo que, además de dar de comer, mejora el mundo. Y es, en el fondo, la misma respuesta que le di a mis hijos aquella tarde: se puede producir mejor, cuidar el aire, y que eso se pague.

*Autor

Pedro Helling
Director NODO Simbiosis Ovis 21