El secretario de la Asociación, Juan Portela, puso el foco en la profesionalización del sector: “Aquí se encontraron criadores con décadas de experiencia junto a nuevos entusiastas, generando un intercambio enriquecedor. Uno de nuestros objetivos es consolidar la certificación y comercialización de carne Hampshire como producto premium en góndolas y carnicerías”.
Desde Entre Ríos, el vicepresidente Matías Márquez subrayó la masiva convocatoria: “Superamos nuestras expectativas. Estos cuatro días sirvieron para reafirmar que el equilibrio entre genética y manejo es fundamental para preservar la rusticidad y la excelencia de nuestros animales”.
Visión global, genética de élite
Adrian Rundle, jurado británico con vasta trayectoria internacional, lideró la capacitación junto al irlandés Kevin Mc Carthy. Rundle elogió el nivel alcanzado en Argentina: “He visto animales comparables con los mejores de Inglaterra. El Hampshire tiene una capacidad inigualable para convertir pasto en carne, con gran marmoleado y sabor. Pero además debe ser funcional, fértil y eficiente a campo”. Para Mc Carthy, “el mercado internacional exige excelencia, y el Hampshire la ofrece. En Reino Unido, los precios más altos se pagan por sus corderos. Argentina debe trabajar en educar al consumidor para posicionar la carne ovina”.
Carlos Ojea Rullán, referente local en jurados y genética, comparó la raza con el Angus bovino por su calidad: “El Hampshire es el Angus de las ovejas. La clave está en respetar patrones técnicos sin perder la visión productiva. La genética argentina tiene una identidad única que debemos proteger y potenciar”.
El brasileño Samuel Carnesella aportó una mirada técnica desde las métricas morfo-métricas aplicadas en su país: “Mediciones sistemáticas permiten objetividad y mejoras continuas. El cruzamiento controlado también es clave para ampliar la base productiva y dinamizar el consumo interno”.
Latinoamérica toma la posta
Productores de Paraguay, Uruguay, Brasil y Colombia coincidieron en el valor de la genética argentina y en la capacidad de adaptación del Hampshire a diferentes sistemas productivos. “La rusticidad de la raza y su calidad cárnica la hacen ideal para nuestras condiciones”, explicó Carlos Vera, desde Paraguay. En tanto, Yuber Acosta, criador uruguayo, destacó la diversidad de enfoques productivos presentes: “No todos criamos igual, pero aprendemos unos de otros”.
La edición 2024 del curso fue también una celebración de la continuidad generacional. Historias como la de Fermín Eder, un niño de 12 años que participó junto a su padre Diego, reflejan el renacer de la pasión ganadera: “Desde chico andaba con los animales. Quiero tener mi propia cabaña y ser veterinario como mi papá”, contó emocionado.
También se hicieron presentes jóvenes como Agustín Foresi, que con solo tres meses en la actividad valoró la formación recibida, y Marco Circosta, criador de Pilar que se abrió camino sin tradición familiar: “Los errores se pagan con tiempo, pero estoy haciendo lo que me gusta. Sueño con que mis hijos sigan este camino”.
El histórico Edgardo Cardoso, con 62 años de trayectoria y 13 grandes campeones en Palermo, compartió su experiencia con humildad: “Siempre se aprende. Estos encuentros son para comparar, mejorar y compartir”.
La directora de la Escuela Agropecuaria de General Cabrera, María Elena Gauna, resumió el impacto educativo del evento: “Esta formación es vital para nuestros jóvenes. Les brinda herramientas reales y asegura la continuidad de la producción agropecuaria”.
Un punto de inflexión hacia 2026
El Curso Internacional de Jurados Hampshire Down 2024 dejó mucho más que aprendizajes técnicos. Fue una señal clara del rumbo que toma la raza en Argentina y la región: profesionalización, apertura global, identidad genética y apuesta intergeneracional. Con el Congreso Mundial de 2026 en el horizonte, el Hampshire Down consolida su lugar en la vanguardia ovina mundial.