“Mientras seguimos reuniéndonos, la producción retrocede. Se pierden productores, cae el stock ganadero y quedan establecimientos vacíos. Para muchos productores la situación comienza a ser terminal”, alertaron a continuación las entidades, que apuntaron además a la falta de un rumbo político sostenido: “En menos de tres años, la Provincia ha tenido tres ministros de Producción”.
El reclamo no se agota en la coyuntura. Las entidades plantearon un cuestionamiento más estructural: la ausencia de un Plan de Desarrollo Agropecuario claro y sostenido en el tiempo que permita recuperar el stock y generar condiciones para invertir. “Necesitamos definir hacia dónde queremos llevar al sector y qué políticas concretas se implementarán para sostener la producción”, sostuvieron, para cerrar: “Después de más de 20 reuniones, ya no alcanza con nuevos diagnósticos ni compromisos. Necesitamos respuestas concretas, decisiones, gestión y resultados. Y los necesitamos de manera urgente”.
“Nunca vi a todo el campo unido”
El malestar que refleja el comunicado tiene su correlato en el llano. Gonzalo Abril, productor de la zona de Camarones, participó del encuentro que las entidades rurales mantuvieron en Comodoro Rivadavia y describió una escena que, según dijo, no se repetía hace mucho tiempo: “Hace muchos años que milito en el sector gremial agropecuario y fue la primera vez que vi a todo el campo unido. La verdad es que me llamó mucho la atención”.
Para Abril, la irrupción del jabalí como nuevo depredador funcionó como un punto de quiebre: “Creo que hemos tocado fondo. El ingreso del chancho jabalí ha sido un llamado de alerta y creemos que no podemos seguir con esto”.
Consultado sobre qué significa concretamente “tocar fondo” para la ganadería ovina, el productor aportó una dimensión histórica del derrumbe: “Esta provincia llegó a tener entre 3.800 y 4.000 campos poblados y más de 6 millones de cabezas de lanares. Hoy nos encontramos con que deben quedar unos 600 o 700 campos productivos, con suerte. Vemos que el stock ovino ha disminuido de una forma exponencial. No tengo el dato exacto, pero debemos estar cerca de los 2 millones y medio de animales, con suerte”.
El origen de la debacle
Abril ubicó una de las causas del avance de los depredadores en un episodio concreto de la zona del Dique Ameghino, vinculado a un proyecto de energía eólica e hidrógeno verde que nunca se concretó. “Tenemos más de 20 campos abandonados en la zona del Dique Ameghino, vinculados al famoso hidrógeno verde, donde se iban a instalar molinos. Nunca se hizo nada y esos campos fueron completamente desmantelados: retiraron los alambrados y también los cascos de las estancias. Hoy, si un productor quisiera volver a producir, tendría que repoblar el campo porque no quedó nada”, relató.
Según su relato, una empresa australiana adquirió esas tierras durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando la restricción a la compra de tierras por parte de extranjeros exigía un “doble uso” productivo para habilitar la operación. “Entonces los compraron para instalar molinos y retiraron las ovejas. Después hubo un acuerdo de arrendamiento de los campos, pero fue un gran problema para nosotros. Ahí empezó la debacle. Comenzaron a proliferar los pumas y los zorros colorados, además de la competencia del guanaco”, explicó.
“Nos estamos quedando sin lana y sin carne”
En el departamento Sarmiento, donde según sus propios dirigentes quedan alrededor de 125.000 lanares, el diagnóstico es igual de crudo. Reinaldo Szlápeliz, presidente de la Sociedad Rural de Sarmiento, resumió la angustia del sector: “Lamentablemente nos estamos quedando sin lana y sin campo. Tenemos el gran problema del zorro, el puma, y hoy se nos sumó el jabalí”, que encontró en los corderos un plato apetitoso.
Szlápeliz aclaró que el reclamo del sector no apunta a eliminar a los depredadores, sino a manejarlos: “No queremos exterminarlos, sino que la idea es controlar las especies, porque hay que controlarlas, están descontroladas, ya sea el puma, el zorro, el guanaco”. Y agregó una lectura sobre el efecto de largo plazo del abandono de los campos: “Se ha perdido muchos animales y, bueno, nada, hay mucho campo abandonado y no se van a volver a poblar. Es difícil, lamentablemente, difícil porque se perdió la cultura de trabajo”.
Para el dirigente, la paradoja es evidente: el contexto de precios no acompaña la crisis productiva. “Tenemos muy buenos valores de lana, muy buenos valores de carne, pero, lamentablemente, nos estamos quedando sin lana y sin carne”, sintetizó.
Menos trabajo, menos jóvenes, más estancias cerradas
La caída no solo se mide en cabezas de ganado, sino también en puestos de trabajo. Juvenal Castillo, presidente de la Cooperativa De Vuelta al Campo, describió la situación en Paso de Indios, donde calculó unos 184.000 animales repartidos entre 158 productores: “Estamos muy escasos con el tema de trabajo. En general, la provincia del Chubut está pasando críticamente mal con el tema de los depredadores, la falta de animales en los campos, campos abandonados. Yo creo que es la fuente principal para la zona de Paso de Indios la producción ovina. En Paso de Indios han cerrado negocios de muchos años”.
Castillo graficó el achicamiento de la actividad con el número de trabajadores que hoy contratan las pocas estancias que resisten: “Hoy en día hay estancias que han cerrado. Sí, tenemos 2 o 3 estancias que son las fundamentales, que están ofreciendo el trabajo por día, pero donde antes se llevaban 7 u 8 muchachos, hoy se llevan 2 o 3”.
Un reclamo sin soluciones
El comunicado difundido en las últimas horas no es un hecho aislado, sino la continuidad de un reclamo que las entidades rurales vienen sosteniendo desde hace meses. Semanas atrás, en ese mismo encuentro de Comodoro Rivadavia donde Abril describió “a todo el campo unido”, los productores ya habían presentado ante el ministro de Producción, Juan Pavón, y el secretario de Ambiente, Juan José Rivera, una agenda con seis reclamos prioritarios vinculados al manejo de predadores y guanacos, el agua, las servidumbres de paso y la capacidad de faena, entre otros puntos. Las autoridades provinciales se comprometieron entonces a acercar respuestas, pero estas no llegaron.
La magnitud del retroceso ya había quedado reflejada en un dato aportado en esa oportunidad por productores de Telsen: una región que históricamente llegó a contar con unas 300.000 ovejas hoy conserva alrededor de 30.000.
Entre el documento institucional y los testimonios de campo, el mensaje que atraviesa a todo el ruralismo chubutense es el mismo: los diagnósticos están hechos, la unidad del sector es inédita y la paciencia, según sus propias palabras, se agotó.
FUENTE: Redacción +P