La situación en Linares es crítica. “El fuego tiene flancos izquierdo y derecho, cola; este tuvo muchas cabezas y muchas colas”, detalló Ocares. Ante la falta de recursos, el grupo de voluntarios comenzó su labor con herramientas propias y sin transporte oficial. “El papá de uno de los chicos nos prestó una camioneta el primer día, después aparecieron otras. Nos conseguimos las herramientas entre lo que tenemos y con eso vamos”, relató.
La comunidad Linares y Chiuquilihuín alertaron sobre su situación y la sensación de abandono por parte de las autoridades. “La gente planteaba que estaban muy solos, por eso decidimos ir a ayudar”, señaló Ocares. Luego de nueve años sin combatir incendios, el grupo de voluntarios se reactivó para asistir en la emergencia. “Tuve un accidente laboral en una mano, pero igual fui y enseño qué hacer; lo que he aprendido en 14 años en el fuego, haciendo hincapié en la seguridad”, agregó.
A pesar de su experiencia, recalcan que es crucial que quienes se sumen a la lucha contra el fuego tengan conocimientos previos. “Es importante conocer la zona, tener idea del manejo del fuego y entender el cambio de los vientos”, advirtió Ocares.
En las últimas horas, la situación en Linares se ha tornado más alarmante. “El fuego está cerca de puestos, a unos 100 metros de una veranada. Si pasa el bosque de araucarias, llegaría a las casas”, alertó. Sin embargo, con el correr de los días se ha logrado una mejor organización en el operativo. “Para mañana ya nos pusieron camionetas a disposición. Por suerte hay gente que me sigue y me conoce por mi trabajo, ya tendremos tres cuadrillas”, destacó.
Ayer finalmente ingresó a la comunidad Linares un equipo especializado en manejo del fuego proveniente de otras provincias, compuesto por unas 20 personas y cinco camionetas. La esperanza está puesta en que el refuerzo de personal y recursos ayude a contener el avance del incendio y proteger a los habitantes de la zona.