El hermetismo de SENASA
Desde el SENASA, la información sobre los cambios fue escueta. Fuentes del organismo confiaron que "no estamos autorizados a dar información. Toda la comunicación está centralizada en el Ministerio de Economía de la Nación". Esta falta de claridad genera preocupación en el sector agropecuario, ya que la barrera sanitaria ha sido históricamente una herramienta clave para la diferenciación de la producción de la Patagonia y la prevención del ingreso de enfermedades como la fiebre aftosa. Por otro lado llama la atención el grado de 'temor' que existe entre los funcionarios del organismo sanitario por posibles sanciones, presumiblemente del ministerio de Economía de la Nación, si hablan del tema. Formas que, desde hace mucho tiempo, no se observan en el país.
El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, explicó ayer que "lo que se propuso es una optimización de la barrera, unificando tres puntos estratégicos en Catriel-25 de Mayo, La Adela y Río Colorado. Además, se sumarán barreras móviles que complementen los controles fijos". Sin embargo, insistió en que "se trata solo de una propuesta del SENASA, no de una decisión ya implementada". El funcionario agregó que existe un escrito presentado por el organismos sanitario nacional y "son ellos los que deberían dar las explicaciones de este nuevo rediseño".
Contrabando de carne y quejas de los consumidores
Uno de los problemas más graves que enfrenta la barrera sanitaria es el contrabando de carne, impulsado por el diferencial de precios entre la Patagonia y el resto del país. Debido a que la barrera impide el ingreso de carne con hueso desde el norte del río Colorado, los precios de los cortes vacunos en la región suelen ser significativamente más altos que en otras provincias. Este factor ha generado reiteradas quejas de los consumidores, quienes deben pagar valores mucho más elevados por productos esenciales.
La falta de controles efectivos ha permitido la proliferación de carne ingresada de manera irregular, lo que afecta tanto a la sanidad del stock ganadero como a la rentabilidad de los productores locales. "Si no hay controles rigurosos, el contrabando de carne va a seguir en aumento, perjudicando a toda la cadena productiva", advirtieron desde la Federación de Sociedades Rurales de la Patagonia.
Impacto en la fruticultura
La incertidumbre también alcanza a los productores de peras, manzanas, cerezas u frutas de carozo quienes ven en la barrera sanitaria un mecanismo de protección para la competitividad de la fruta regional. La falta de controles efectivos podría permitir el ingreso de contrabando de productos provenientes de otras provincias sin las mismas exigencias sanitarias, afectando a un sector que ya enfrenta una crisis estructural por la caída de rentabilidad y el aumento de los costos de producción. Pero lo peor en este caso, sería la crisis sanitaria que podría afectar a toda esta zona si llegan plagas, como la de la Mosca de los Frutos, que impediría llegar en tiempos clave a mercados internacionales con la oferta exportable.
Por ahora, los productores y consumidores esperan definiciones concretas sobre la nueva estructura de la barrera sanitaria. El hermetismo oficial no hace más que alimentar la incertidumbre y la preocupación en una región que depende fuertemente de la fiscalización para garantizar la sanidad y competitividad de sus productos.