Cuenta que se suma a cuanta capacitación hay en torno a la temática del manejo regenerativo. “Comencé este manejo hace 4 o 5 años, se me ocurrió solo y ya después de la mano de mis viejos se hizo más fácil”, recuerda Matías. Participa en el programa Mohair, en PROLANA, y hace ventas de refugo, entre otras tantas cosas.
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Matías Lienan pertenece a la Comunidad Mapuche Namuncurá.
Tiempo al tiempo
Con respecto a dejar atrás lo conocido, o lo que venía implementando la comunidad, para adquirir nuevos saberes, asegura que “siempre cuesta hacerle entender a los mayores lo que se quiere hacer si no ven los resultados”.
Pero Matías entendió que el proceso no es mágico y que lleva su tiempo. “Empezamos porque el porcentaje de parición era prácticamente nulo. Teníamos unas 100 ovejas, de esas ovejas unos 15 corderos; así que empezamos por ahí, haciendo primero el servicio a corral o en un potrero más chico de lo que se solía hacer y desde entonces empezamos a ver ya un cambio en la parición”, relata.
“Después empecé a ver el cambio en el campo. Al tener a los animales en potrero, el reservorio de pastura era otro. Después ya empezamos con el tema del destete, y vimos que el pasto comenzaba a cambiar también”, agrega el joven que se había ido a trabajar a la ciudad, pero que hace tres años volvió con la idea de manejar el campo y vivir de él.
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Entre capacitaciones, potreros y charlas con productores, su historia es un ejemplo a seguir.
“Yo quería vivir de esto”, asegura, y así fue como comenzó a sumarse a charlas y capacitaciones que distintos organismos facilitaban a los productores. El cambio más visible tanto para su papá como para él fue comenzar a implementar la planificación del pastoreo”, recuerda Matías.
“Ellos antes invertían en forraje, pasto, maíz, distintos tipos de balanceados para poder pasar el invierno; y era un gasto que no se justificaba, porque se compraban esos insumos y todo lo que se ganaba en corderos y lana se tenía que reinvertir. Esto nuevo nos dio margen a poder avanzar en otros cerramientos y trabajar de otra forma”, asegura. Puntualiza que “ya tener todo dividido en cuadros y tener al animal que no camina tanto y sin tanta comida, da menos trabajo”.
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Con cada capacitación a la que asiste y cada mejora que implementa, Matías transforma su campo.
Implementar y transmitir conocimiento
“Voy a una charla y al día siguiente trato de empezar a implementar lo que escuché”, indica sobre lo aprendido. “A la parte teórica casi no le doy bolilla”-reconoce entre risas. Matías está en un grupo del cual es referente, y destaca la importancia de poder incentivar a otros integrantes de la comunidad en función del saber adquirido.
“Eso es lo que más se me complica, pero los traigo a mi campo y les muestro los resultados que tuve haciendo tal trabajo y ahí empiezan a abrir los ojos y a tener ganas de empezar a implementar”, asegura.
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“Voy a una charla y al día siguiente trato de empezar a implementar lo que escuché”, cuenta.
Planificación del pastoreo
Desde hace más de 15 o 20 años los especialistas han observado que los modelos ganaderos tradicionales se volvieron ineficientes, obligando al productor a depender de recursos externos.
La planificación del pastoreo es un modelo probado en más de 2.000.000 has a lo largo de Patagonia en diversos ambientes. En los últimos 15 años ha arrojado muy buenos resultados en el aumento de los índices productivos, mejora del componente social y mejoras en el ambiente con aumento de biodiversidad. Cambios que se traducen en mayor arraigo en la ruralidad y mejoras en la economía de la familia rural.
En esta planificación, intervienen necesariamente la gran mayoría de los factores de la producción ganadera con un enfoque ecosistémico e integral (factores ambientales, fauna, flora, hacienda, la familia, la comercialización, el recurso humano con el que se cuenta).