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La faena bovina en la Patagonia no logra recuperarse y sigue por debajo de los niveles históricos

Los datos oficiales muestran que durante el primer semestre de 2026 la actividad frigorífica apenas creció un 0,5% interanual, aunque todavía se mantiene un 5% por debajo del promedio registrado en los últimos cinco años.

La actividad de la industria frigorífica en el norte de la Patagonia continúa mostrando señales de estancamiento. Los últimos datos oficiales difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) reflejan que durante junio la faena de hacienda vacuna volvió a registrar una caída interanual, confirmando una tendencia que, si bien presenta oscilaciones estacionales, permanece por debajo de los niveles promedio alcanzados en los últimos años.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, durante junio se faenaron en Río Negro y Neuquén un total de 17.148 cabezas de ganado bovino, volumen que representa una disminución del 1,5% respecto del mismo mes de 2025, cuando ingresaron a la industria poco más de 17.410 animales.

Dentro del esquema productivo regional, Río Negro continúa siendo el principal actor del norte patagónico. La provincia concentra el mayor stock bovino de la región y aporta cerca del 78% de toda la faena, mientras que Neuquén representa apenas el 22% del total de animales enviados a frigorífico.

Un semestre con leve recuperación

Si el análisis se amplía al acumulado del primer semestre del año, el panorama presenta algunos matices. Entre enero y junio de 2026, la faena conjunta de Río Negro y Neuquén alcanzó las 99.403 cabezas, cifra que implica una leve mejora cercana al 0,5% respecto del mismo período de 2025.

Sin embargo, esa recuperación resulta insuficiente para revertir la tendencia de mediano plazo. Comparada con el promedio registrado durante los primeros semestres del período 2021-2025, la actividad se ubica aproximadamente 5% por debajo, lo que confirma que la industria aún no logra recuperar los niveles habituales de procesamiento de hacienda.

Los registros históricos muestran, además, que la faena bovina en el norte de la Patagonia mantiene una marcada estacionalidad, alternando períodos de fuerte crecimiento con caídas significativas. Esa volatilidad ha caracterizado al sector durante la última década.

El mayor volumen de faena para un primer semestre se registró en 2020, cuando se superaron las 109.000 cabezas, mientras que el piso de la serie se observó en 2019, con poco más de 97.600 animales enviados a frigorífico.

Junio volvió a mostrar retrocesos en ambas provincias

La comparación interanual correspondiente exclusivamente al mes de junio evidencia una disminución tanto en Río Negro como en Neuquén. En territorio neuquino, la faena cayó alrededor del 2% respecto de junio de 2025, mientras que en Río Negro la retracción fue algo menor y se ubicó en torno al 1,3%.

Aunque las bajas no resultan pronunciadas, consolidan una tendencia de escaso crecimiento que el sector viene mostrando durante los últimos años.

El comportamiento de la actividad en Neuquén refleja con mayor claridad las dificultades que enfrenta la producción ganadera provincial.

Las estadísticas muestran que el punto más alto de la serie reciente se registró durante el primer semestre de 2022, cuando la faena alcanzó las 26.488 cabezas. Desde entonces, la actividad no logró volver a esos niveles.

De hecho, al comparar ambos períodos, puede observarse que los primeros semestres comprendidos entre 2018 y 2022 registraron sistemáticamente mayores niveles de faena que los observados entre 2023 y 2026, reflejando una pérdida de dinamismo que todavía no encuentra señales claras de recuperación.

Especialistas vinculados a la actividad atribuyen buena parte de esta situación al impacto de la prolongada sequía que afectó a los establecimientos ganaderos neuquinos durante los últimos años. La falta de precipitaciones deterioró la disponibilidad de pasturas naturales, redujo la capacidad de carga de los campos y obligó a numerosos productores a modificar sus esquemas productivos.

Río Negro también evidencia un menor ritmo de crecimiento

Aunque la situación resulta menos crítica que en Neuquén, Río Negro tampoco escapa a esta tendencia de desaceleración. Las estadísticas muestran una importante volatilidad en los niveles de faena durante los últimos años. El máximo reciente se registró durante el primer semestre de 2024, cuando ingresaron a la industria poco más de 87.000 cabezas de ganado bovino.

En el otro extremo de la serie aparece nuevamente 2019, con alrededor de 74.800 animales faenados, constituyendo el menor registro del período analizado. Durante el primer semestre de 2026, la provincia acumuló una faena de 77.746 cabezas, volumen que representa un incremento interanual cercano al 0,8% respecto del mismo período del año pasado.

No obstante, cuando el dato se compara con el promedio de los primeros semestres comprendidos entre 2021 y 2025, también se observa una caída cercana al 5%, indicador que confirma que la recuperación continúa siendo parcial.

El impacto de la sequía sigue condicionando la producción

Consultores y analistas del sector coinciden en que uno de los principales factores que explican la falta de recuperación de la faena bovina en el norte patagónico continúa siendo el efecto acumulado de la sequía.

Las pérdidas productivas registradas durante las últimas campañas afectaron especialmente a los establecimientos ganaderos ubicados en Neuquén y en la región centro de Río Negro, donde se concentra una parte importante de la producción bovina provincial.

La reducción en la disponibilidad de forraje obligó a muchos productores a disminuir cargas animales, modificar los sistemas de manejo o vender hacienda antes de lo previsto, situaciones que terminaron repercutiendo sobre el nivel de actividad de los frigoríficos.

Si bien los registros del primer semestre muestran una leve mejora respecto de 2025, la actividad todavía permanece por debajo de los promedios históricos recientes y lejos de los máximos alcanzados en años anteriores. En ese contexto, la evolución climática durante los próximos meses será determinante para evaluar si la ganadería del norte de la Patagonia logra recuperar parte del terreno perdido o si la industria frigorífica continuará operando con niveles de faena inferiores a los observados en la primera parte de la década.

FUENTE: Redacción +P con estadística de la SAGPyA.