En el prólogo de Germán Cantón y Eleonora Morrell, remarcan que “si bien la producción de carne bovina a nivel mundial se ha incrementado en las últimas décadas, de acuerdo a las estimaciones de la FAO, esta no ha sido suficiente para cubrir las demandas de una población humana mundial en crecimiento. Si estos pronósticos se cumplen, y teniendo en cuenta la competencia por la superficie destinada a la producción de alimentos, es importante tratar de suplir estas demandas haciendo más eficientes nuestros sistemas produciendo más cantidad de kilogramos de carne por unidad de superficie destinada para tal fin.
Las carnes de origen animal representan una fuente importante de proteína de alta calidad para alimentar a esta población en crecimiento. Además, la actividad ganadera es de relevancia ya que puede realizarse en locaciones donde otros cultivos no pueden establecerse transformando pastizales naturales y otros subproductos de la industria en alimento de calidad”, agregan. “En sistemas de producción ganadera, la eficiencia de rodeo está principalmente determinada por factores como tasas reproductivas de rodeo, tasa de sobrevida de los terneros producidos, pesos de destete y de faena, logrados en un menor tiempo posible.
La rentabilidad de las explotaciones ganaderas y su sustentabilidad se han basado en una eficiente performance productiva. Por lo tanto, establecer la etiología de cualquier problema sanitario que ocurra en estos sistemas es imprescindible para tratar de establecer medidas de control y prevención de estas patologías con el objetivo de ayudar al productor.
Nuestros sistemas de producción de carne y leche bovina suelen presentar tasas reproductivas que demuestran muchas veces su ineficiencia reproductiva. Vacas que no se preñan, o que lo hacen y luego pierden su gestación. Vacas que presentan dificultades durante la parición o en el periodo neonatal hacen que muchas veces las mermas entre el servicio y el destete sean muy elevadas. 6 El correcto diagnóstico de estas mermas siempre ha sido complicado, principalmente por el tiempo que transcurre entre el momento en el ocurre la infección de la hembra, desencadenarse la expulsión del feto abortado, y la identificación y muestreo de este animal”, señalan. El material se puede descargar en https://ediciones.inta.gob.ar