Se habla de dar las condiciones y es un concepto que es tan abarcativo, ¿no?
Si, pero en el campo, los productores no necesitamos mucho más que nos dejen trabajar. Más allá del gobierno que fuera, Milei o (Sergio) Massa, el campo es un fanático de Argentina. Nosotros vamos a seguir trabajando acá porque no nos vamos a llevar nuestro pedazo de tierra a ningún lado. Entonces, necesitamos que los gobernantes den las condiciones para que uno pueda desarrollar su potencial. No es normal que en Argentina el índice de producción de carne esté estancado desde hace 10, 20 años.
¿Por qué pasa?
No porque los productores no quieran producir más, sino porque te van cambiando las reglas. Viene un gobierno y vamos por una banquina; viene otro y vamos por la otra banquina. Así, a los tumbos, es muy difícil ir para adelante.
Y ahora, ¿cómo lo ves?
Me parece que es un momento bisagra porque tenemos un presidente que salió de lo que viene sucediendo en los últimos 70 años, es un presidente novedoso que hizo su campaña fuera de lo típico, se hizo conocer de esta forma y me parece que es un cambio grande de la sociedad. Es como decir “problemas algo nuevo”.
¿Qué reflexión podés hacer de la ampliación de la brecha?
Es muy importante que la brecha sea lo más chica posible, pero más allá del negocio puntual como productor, es importante porque es como el país logra competitividad. Si vamos perdiendo, como pasó en los últimos años, Argentina se estanca y los competidores -que son los países vecinos- crecen.
No nos olvidemos que vos tenés al lado Brasil, a Paraguay y a Uruguay, que están cada vez mejor.
A nosotros, al no tener un tipo de cambio lógico, los productores vendemos a un dólar y cuando vamos a comprar insumos es un desastre. Eso te frena el potencial productivo.
Entonces, pienso que este gobierno va a ir llevando con el tiempo necesario -que esperemos sea algo más corto posible- a ordenar esta macroeconomía, la inflación, el tipo de cambio, el interés… Con la tasa actual es imposible pagar con producción. Entonces, hay que mirar eso.
Con esta brecha, ¿se frenan las liquidaciones?
La especulación entre comillas existe en nuestro país. Nosotros decimos siempre que una vaca le dé más renta en el banco que en el campo productivamente no es bueno.
Hay que acomodar eso para que podamos ser el país que tenemos que hacer. Yo creo que hay que tener un poquito de paciencia, calmar la ansiedad también y a este gobierno se le presenta mucha demanda de inmediatez, y hay cosas que van a llevar tiempo, pero es importante que por lo menos empezamos a remar hacia un puerto, no hacia no sabemos dónde.
Siendo tan importante el sector para el país, ¿por qué crees que no tenemos más legisladores que provengan del campo?
Mientras te dediques a la política como un medio de vida y un medio de servicio, estamos complicados. Mucha política berreta de los últimos años trata de cuidar su espacio, ¿cómo lo cuida? Bueno, tratando de que no ingrese gente externa, ajena a la política partidaria. Pero poco a poco voy conociendo personas que se salen de su zona de confort y entraron al mundo político como senadores o diputados. Eso es bueno, eso habla del compromiso que la sociedad me parece que está marcando o está exigiendo.
¿Sos optimista?
Sí, soy optimista. El productor agropecuario siempre es optimista porque todo lo que hacemos es hacia adelante. Si no sos optimista, ponete un maxikiosko, no podés perder el optimismo… Siempre va a llover o va a haber sequía…
¿Algo más para decirme?
Es un país, donde la realidad es totalmente distinta acá, en Junín, a cualquier otro lugar. Los gobernantes tienen que entender eso. La situación es muy disímil y cuando uno toma una decisión a nivel gobierno, por ejemplo, con respecto a las producciones regionales, hay que fijarse mucho en lo que implica. Porque toquetear una actividad cargándola de impuestos genera retracción y eso pega en el arraigo… Le pedimos a la política que haga los esfuerzos suficientes para dar la posibilidad de que ese arraigo se vaya expandiendo, nadie en la política habla -o por lo menos, yo no lo escuché- de la reorganización demográfica de Argentina.
Tenes un conurbano de Buenos Aires, Rosario o Córdoba con 7, 8, 10 millones de personas viviendo ahí de manera, muchas veces, mal cuando vos tenés una buena parte de Argentina despoblada con un potencial enorme. Hacen falta posibilidades que hoy no existen, no hay conectividad, infraestructura, condiciones de salud… Merecemos repensar el país.
¿Habrá llegado el momento?
Creo que sí porque no resiste más.