El ataque ocurrió a plena luz del día. Cuando el encargado de la estancia llegó al potrero, los perros huyeron. Según Trutanic, no se trató de animales salvajes. “No hay perros asilvestrados aquí. Estos eran perros comunes, con dueño. Esto no lo hacen los animales salvajes, que cazan para alimentarse. Los perros atacaron por juego, y causaron un daño enorme”, señaló.
Los animales estaban siendo preparados para ser trasladados a otros potreros para el proceso de apareamiento. Sin embargo, el ataque trastocó todos los planes. “De los que están en tratamiento, este año ya no servirán como reproductores. Hay tres que aún no se pueden parar; los estamos alimentando con mamadera y no sabemos si se van a recuperar”, lamentó.
Carneros de alto valor
Aunque no ha calculado el monto total de las pérdidas, Trutanic advierte que el daño va mucho más allá del valor económico —alrededor de 300 dólares por animal—. “Estos carneros tienen un valor intangible: la genética, la mejora que iban a aportar a la majada. Eso ya no lo voy a recuperar”, afirmó.
El productor decidió hacer público el hecho y compartió las imágenes del ataque a través de la Sociedad Rural de Río Gallegos. La intención fue clara: generar conciencia sobre una problemática creciente en los campos cercanos a zonas urbanas. “El objetivo de compartir las fotos es mostrar que estos ataques los provocan animales que la gente tiene en sus casas, que juegan con sus hijos, pero que dejan sueltos”, explicó.
Ovinos jauría.JPEG
Los que sobrevivieron al ataque de la jauría, están siendo atendidos por los veterinarios.
Este tipo de ataques no es nuevo en la zona. En distintas regiones del sur de Santa Cruz y también en Tierra del Fuego, los productores reportan casos similares. Incluso en lugares como Ushuaia y el Parque Nacional Lapataia, ya se han formado jaurías de perros asilvestrados que atacan ganado.
La raza Merino multipropósito, que Trutanic cría en su campo de 29.000 hectáreas, se caracteriza por su capacidad de producir lana fina de alta calidad y carne magra, manteniendo una buena tasa reproductiva. Por ello, la pérdida de estos carneros representa un golpe importante para la planificación ganadera del establecimiento.
Mientras tanto, el productor reorganiza su trabajo con lo que logró salvar. “Voy a tener que reproducir con una calidad inferior a la prevista. Va a haber una parición despareja esta temporada, los nacimientos serán tardíos y la señalada también será irregular”, explicó con resignación.
Trutanic, segunda generación en la estancia fundada por su padre en los años 60, concluye con una advertencia: “Estos perros son producto del abandono. En dos o tres generaciones más, ya estaremos hablando de perros asilvestrados que nadie podrá controlar. Y el daño, entonces, será aún mayor”.
Fuente: La Nación.