Detrás del debate, quizás sin querer, hay un hombre de 78 años, un histórico productor ovino de Chubut que apostó por la producción de asnos, Julio César Cittadini. Luego de una semana agitada, el productor atiende a este medio a las 9 de la noche, luego de haber salido en cuanto medio nacional se cruzó con la novedad.
En cuanto a cómo vivió esta repercusión, Julio reconoce que “para nosotros ha sido inesperada… Nunca me imaginé, quizá tener tremenda repercusión. De alguna manera estamos contentos, porque en general la respuesta ha sido muy buena”, admitió en diálogo con +P.
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Impacto económico: cortes de asno a $7.500 el kilo, una alternativa frente a la crisis actual.
Un problema y una solución alternativa
Cittadini nos cuenta que comenzó con este tema de los burros por un problema productivo: “Hay un montón de circunstancias en gran parte del territorio… La oveja no ha declinado totalmente”, pero su producción se dificulta, según él, fundamentalmente por la “incidencia de los depredadores”.
“En esos campos que han tenido que sacar la oveja en la mayoría no es posible la crianza vacuna por el tipo de campos que tenemos en la Patagonia”, explica el productor. “Entonces, en esos campos si no se puede hacer otra actividad se abandonan. Bueno, eso mismo pasó en mi caso”, agrega.
Por este motivo Julio se puso a buscar una salida para poder seguir con la actividad de cría y se le ocurrió que los asnos odía ser una salida, ya que él ya tenía algunos. “Hace 2 años que empecé y los primeros 6 o 7 meses me dediqué a conseguir una cantidad determinada de animales, porque acá en la zona no hay, o hay muy poco y tuve que traer de distintos lugares”.
Salvo la raza de burros de remonta del Ejército que están inscriptos como puros, en Argentina no hay una raza determinada. “Más bien es una mezcla de razas lo que se ve”, explica el productor radicado en Chubut.
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Producción resiliente: los burros surgen como solución ante los depredadores y el clima hostil.
El campo de Julio está a 100 km al sur de Trelew, en la zona de Punta Tombo, conocida por los pingüinos. Él es oriundo de Santa Cruz y estuvo toda su vida viviendo allá. Desde hace 10 años se trasladó a Trelew, porque tuvo la oportunidad de comprar las tierras en las que hoy cría los burros.
A pesar de sus 78 años, Julio decidió no quedarse quieto y afrontar las situaciones que se le presentan. “En ese sentido, tenemos una resiliencia muy importante porque el medio ambiente nos obliga a ser así”, y agrega que “la sequía también tiene su incidencia”. “El clima no es lo mismo hoy, que lo que era hace 20 o 30 años atrás” asegura.
Otro de los factores que, según Julio complican la producción ovina, es la parte económica “están muy relegados en valores”, detalla. A todo esto, como muchos patagónicos, Julio ya había probado la carne de burro y ya tenía unos 5 animales. Ahí fue que se terminó de decidir.
Sobre la aceptación del público
El SENASA interviene en el mismo momento que entran los animales al campo o que van naciendo. La trazabilidad la controla este organismo y, en este caso, en el momento que entran al matadero se hace cargo la provincia, porque, en este caso, según nos cuenta Julio, “la gestión que estamos haciendo es de nivel provincial”, aclara, lo que implica que la comercialización federal aún no es posible.
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Julio Cittadini (78), el productor de Chubut que revolucionó el mercado con la carne de burro.
“Ahí interviene el Ministerio de Producción y los animales son controlados bromatológicamente como cualquier otro animal”, agrega. Por otra parte, el matadero que se utiliza es municipal y se trata de una prueba piloto, hasta que en unos días más, salga el protocolo definitivo. “Veremos si se continúa en ese matadero o tomamos la opción por algún otro de la zona”.
“En este momento soy el único productor que está en este tema y hay varios productores que están por iniciarse, pero están esperando precisamente la autorización de faenamiento y venta al público, así que superada esta instancia, seguramente van entrar en producción en la zona y recién después tendríamos que pensar en la posibilidad de salir afuera, se verá”, afirma el productor,.
Una de las cosas que Julio quiere clarificar, es que en algunos medios de Buenos Aires, se ha dicho que han tenido enfrentamientos o cuestionamientos muy marcados por parte de algunas entidades. “Esa es una noticia falsa totalmente… no hemos tenido ningún tipo de problema. Al contrario, la gente ha tomado esto como una cosa muy natural. Está la prueba en carnicería que se preveía que iba a haber carne para 10 días, por el hecho de que es una carne nueva. Creo que a mucha gente le sorprendió el tema y en un día y medio se terminó toda la carne disponible y la gente volvía por más”, aseguró Cittadini.
Según el productor, la carne de burro fue aceptada por los consumidores desde un primer momento, aunque entiende que hay gente que pueda tener reparos que según afirma “son decisiones personales”. “La carne de burro no es distinta de la producción de la carne de vaca o de otros tipos de carne que también se comen”.
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Del campo a la mesa: la carne de burro se agotó en solo un día y medio en la carnicería local.
El debate por el costo
El bajo costo de los cortes de carne de burro también dio que hablar. “En este caso nosotros pusimos un precio, porque estamos hablando de una experiencia piloto, por eso se puso un costo de $7.500 pesos por kilo, sin categorizar.
“Suponemos que tenemos que afinar los números cuando ya se empiece en forma definitiva, seguramente va a haber un pequeño cambio, pero de ninguna manera va a llegar al 50% de lo que vale la carne de vaca”, confirmó el productor.
Sin embargo “quiero clarificar que este producto no nace para aprovecharse de la situación económica que estamos viviendo, sino que nace por una cuestión productiva exclusivamente”, aclara. El hecho de que esta situación se desarrolle en este momento es una mera circunstancia”.
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Sin razas definidas: los ejemplares en Argentina son una mezcla adaptada al duro clima sureño.
Asimismo, Cittadini recuerda que el burro se exporta desde hace años a países como Italia y Francia que lo consideran una carne especial, “y ni hablar de China, que tiene un consumo de burro impresionante. Y la calidad nutricional… para que la gente lo entienda es casi exactamente igual que la carne vacuna y lo mismo pasa con el aspecto y con el gusto”, finaliza el productor que se ha convertido en toda una novedad por estos días.
Hoy, Julio posee unos 150 animales en campo, mientras que su capacidad supera los 250 animales. “Lo que pasa es que si uno no hace nada termina trepándose por las paredes. En ese sentido para mí, esto no es una carga es un entretenimiento, estoy muy bien de poder estar y que el cuerpo me aguante por ahora”, finaliza con la esperanza de ofrecer al consumidor de carne una nueva alternativa.