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El pastoreo continuo aceleró la degradación, provocando el reemplazo de especies valiosas de los pastizales.
“En esta región todavía existen numerosos establecimientos de cría de ovinos. Sin embargo, este deterioro hizo que muchos productores abandonaran sus campos”, remarcó.
“En este contexto, junto con los ingenieros agrónomos Pablo Borrelli (co-fundador de Ovis 21, una compañía especializada en ganadería regenerativa) y Gonzalo Irisarri evaluamos si el pastoreo rotativo -o sea, concentrar el ganado en algunos potreros mientras los restantes descansan y se recuperan- permite mejorar la salud de los pastizales”, afirmó el docente.
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“Es frecuente que guanacos silvestres pastoreen e impidan un descanso adecuado de la vegetación”, destaca Cipriotti.
Para eso, Cipriotti y sus colegas estudiaron a campo la condición forrajera de distintos establecimientos patagónicos. Lo hicieron a través de un indicador de ‘salud’ que abarcó la diversidad de especies forrajeras, el grado de cobertura del suelo y el nivel de enmalezamiento.
“Cada dos años, aproximadamente, monitoreamos 20 estancias desde Río Negro hasta Tierra del Fuego. Las mismas llevaban entre 3 y 11 años en pastoreo rotativo, con descansos mayores a 100 días para permitir la recuperación de la vegetación. Después, con ayuda de modelos de simulación -es decir, un software- cotejamos y corroboramos la recuperación del estado de salud de los campos”, comentó.
“Nuestros resultados mostraron que los establecimientos con pastoreo rotativo tuvieron mejoras en el índice de salud que oscilaron entre 20-30% por año, a pesar de partir de situaciones degradadas. Esto sugiere que aún hay chances de revertir el deterioro y mejorar el pastizal”, sostuvo Pablo, quien presentó estos resultados en un seminario en el instituto IFEVA (UBA-CONICET).
Entre el modelo y la complejidad de la estepa de la Patagonia
A pesar de la evidencia a favor de este manejo, Cipriotti se refirió a la complejidad logística que conlleva. “Los potreros de estos establecimientos son inmensos y las distancias a recorrer suelen ser larguísimas. El movimiento de animales que requiere el pastoreo rotativo es muy difícil en estas condiciones”.
Según el docente, todo esto requiere una infraestructura mayor porque en los campos es frecuente la visita de guanacos silvestres que pastorean libremente e impiden un descanso adecuado de la vegetación. Además, señaló que el personal es esencial para rotar al ganado pero que, lamentablemente, su presencia es cada vez menor en la zona.
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El pastoreo rotativo mejoró el pastizal, aunque el manejo es complejo.
“Debemos tener en cuenta las condiciones de cada establecimiento para definir el manejo”, aseguró Pablo. Y agregó que, teniendo en cuenta la heterogeneidad de la región, están usando las simulaciones para evaluar opciones como los manejos con carga flexible, en los que se puede ir variando la cantidad de animales de acuerdo con el estado del pastizal.
Para finalizar, Cipriotti subrayó que no hay soluciones únicas ni sencillas para conservar y mejorar estos ecosistemas. “La clave está en nuestra capacidad para realizar monitoreos cada vez más precisos y estrictos, con estrategias adaptadas tanto a las particularidades de los establecimientos como a la incertidumbre vinculada a los futuros escenarios climáticos”.
Fuente: FAUBA