La cámara también alerta sobre el impacto que la medida podría tener en los precios internos. Asegura que la introducción de carne con hueso desde el norte del país provocaría una baja abrupta en los precios que los productores patagónicos reciben, en un contexto ya complicado por los costos de producción y los márgenes estrechos. “Esto puede generar un colapso inmediato en la producción”, señalaron.
Lejos de cumplir con el objetivo declarado de reducir el precio del asado para los consumidores patagónicos, CAFROPAT denuncia que el ingreso actual de carne sin hueso desde el norte no ha implicado una baja en los precios al público. "Los precios en góndola siguen siendo significativamente más altos que los del lugar de origen", afirman.
Desde la organización frigorífica insisten en que la decisión del SENASA pone en riesgo un trabajo de décadas para posicionar a la Patagonia como una región sanitaria de excelencia. La propuesta de CAFROPAT es clara: avanzar hacia un fortalecimiento del estatus sanitario, extendiendo la barrera sanitaria hacia el norte del país en lugar de retrocederla. Esto permitiría que más regiones argentinas puedan acceder a mercados internacionales de alto valor sin sacrificar el estándar alcanzado por la Patagonia.
“El daño potencial no es solo económico, sino también social y territorial”, afirman desde la cámara. La ganadería patagónica, señalan, no es únicamente una actividad productiva, sino una forma de sostener la ruralidad, la industria regional y, en última instancia, la soberanía nacional. “La producción ovina y bovina en la Patagonia no es solo producción animal, es Producción de Patria”, concluye el comunicado.
La polémica medida del SENASA se encuentra ahora bajo la lupa de productores, frigoríficos, exportadores y consumidores, en medio de un tenso escenario donde se juegan el futuro de una de las regiones más emblemáticas del país y su modelo productivo. ¿Responderán las autoridades al pedido de derogación?