Se reconoce que “falta producto” por las caídas del stock en el golfo, lo que derivó en una declaración de emergencia que aún rige y que restringe la salida de los barcos a realizar sus capturas. En este contexto, Ortiz sostiene que la mano de obra es la variable de ajuste para intentar que cierren los números en las plantas. En la época dorada de la pesca, había “unos 1.000 trabajadores” que dependían del sector, y hoy son unos 350, de los cuales 230 están sindicalizados. Es que además de la planta de Río Salado, existen otras 3 que operan a partir de contratar los servicios de cooperativas de trabajo.
Una de esas es la que poseía Marítima San José, que expropió la provincia y la mayoría de sus empleados conformaron una cooperativa y el nuevo nombre es Unión Marítima. Ahí se desempeñan 45 operarios. Existe otra cooperativa, la denominada “16 de abril”, donde se desempeñan entre 60 y 70 trabajadores. “Tenemos un panorama muy complejo porque, por la falta de rentabilidad, la falta de recursos, los impuestos, los empresarios no nos quieren reconocer nada”, sostuvo Ortíz, quien se lamentó porque “los gobiernos provinciales están disciplinados con la política de Milei. Hoy prácticamente no tenemos respaldo de la provincia en el sentido de poder discutir las paritarias”.
Respecto de las cooperativas, el gremialista aseguró que el actual contexto de crisis de la pesca, “cambiaba la figura del empleo genuino que siempre estuvo, por la figura de las cooperativas, de monotributos, socios, y todas esas cosas”. En el mundillo pesquero “los que procesan con mano de obra de cooperativa dicen que les cierran los números, pero si trabajan cobran, y si no trabajan no cobran. En cambio, las empresas que tienen trabajadores registrados y no trabajan, igual tienen que pagar un sueldo, garantizado los aportes patronales, a las obras sociales y cotas sindicales”. “Si dijera que la cooperativa de trabajadores es dueña del recurso, lo procesa y lo comercializa, estaría perfecto, pero eso no es cierto, no es así”, se lamentó Ortíz.
Empresarios muestran sus números
Como pasa con otros rubros de la actividad económica nacional, la pesca afronta una fuerte caída de la demanda de Brasil, principal comprador de merluza, y un fuerte aumento de los costos. Además, pesa sobre la actividad retenciones del 7% que no se eliminaron cuando hace pocos meses una medida dio por terminado el pago de ese tributo a distintas economías regionales.
Para mostrar la situación del sector, se convocaron la Asociación de Embarcaciones Pesca Costeras y Fresquera, Unión de Intereses Pesqueros Argentinos, Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca y Cámara Pesquera ALFA. Contrataron a la consultora INVECQ, que elaboró “una radiografía del sector”. Las conclusiones fueron subidas a la red social X y fueron etiquetados los principales funcionarios del gobierno, desde el Presidente Javier Milei hasta el Ministro de Economía Luis “Toto” Caputo.
“La Industria Pesquera en Continente necesita recuperar competitividad, porque poco queda para comenzar a sufrir situaciones irreversibles en cada actor de la cadena”, dijeron los empresarios. El informe de la consultora indica que tanto los barcos “fresqueros” como las plantas procesadoras “están operando en situación de quebranto”.
Se detalló que “un barco con una producción por marea de 3.000 cajones de merluza en la ciudad de Mar del Plata (MDQ), a noviembre 2024 generó ingresos por $73,5 millones (M) y afrontó costos y gastos por $89,2 M, es decir, tuvo una pérdida de $15 M (-21%). Al realizar este mismo ejercicio, pero para el segundo semestre de 2018 (11-8-2018), momento de relativo orden macroeconómico, queda en evidencia el notable deterioro, porque en ese entonces el resultado operativo era positivo y rondaba el 20%”.
Se explicó que “al no haber un mercado único de referencia como puede ser el de Chicago o Rosario para la soja, se analiza el precio de la merluza fresca en la banquina de MDQ, y los "Filetes de merluzas congelados" exportados a Brasil (principal destino de las ventas al exterior de dicha especie de MDQ). Cualquiera de los dos, evidencia una importante caida: en el primer caso, si se compara noviembre 2024 vs. II-S 2018, la reducción es del orden del 40% en pesos constantes; mientras que, en el segundo, la baja es del 25% en dólares actuales”.
El colapso del Golfo
Al dirigente Juan Ortíz le consultamos, como dirigente y vecino de años de San Antonio Oste, cuál es su mirada sobre la situación de la pesquería en el golfo, la declaración de emergencia por sobreexplotación, en base a estudios que dicen que los stocks se redujeron al mínimo hace dos años.
“Da una sensación de impotencia, porque no hay un plan de manejo pesquero que sea sustentable, que se cuide el recurso que tiene el golfo, la merluza, el langostino. Y lo que menos hacen es cuidar el recurso humano. Hoy han caído muchas fuentes de trabajo y acá, en jurisdicción provincial, cuando hubo un langostino, entraron muchos actores a los que no se les exigió empleo genuino, no se les exigieron inversiones”. El sindicalista recordó que “la provincia, a las empresas que tenían trabajadores registrados les exigía todo, pero al resto (a las que llegaban atraídas por el langostino), no les exigía nada, y bueno ahí colapsó el golfo, por la sobrepesca”.